Una actualización del dron ruso FPV Boomerang, pilotado mediante la imagen de su propia cámara, ha abierto una brecha en una de las defensas más extendidas de Ucrania. Serhii “Flash” Beskrestnov, asesor del presidente ucraniano en tecnologías de defensa, publicó el 26 de julio imágenes de una versión con guiado al objetivo, recepción mediante varias antenas y vídeo por encima de 6 gigahercios.
El problema es muy concreto. Muchos avisadores portátiles dejan de escuchar justo en 6 gigahercios, de modo que no reconocerían ese canal de vídeo. Beskrestnov estima que hay decenas de miles de equipos antiguos que no pueden ampliarse con una simple actualización.
Un hueco en la escucha
Un detector de radiofrecuencia funciona, en esencia, como una radio que barre muchas emisoras a gran velocidad. Si su antena y sus circuitos terminan en 6 gigahercios, una señal situada por encima queda fuera de su alcance físico, aunque el programa interno se actualice.
El Wingman de la empresa danesa MyDefence muestra bien ese límite industrial. Su configuración de banda ancha cubre desde 200 megahercios hasta 6 gigahercios, mientras que el análisis técnico de la nueva antena del Boomerang sitúa el vídeo entre 6 y 7,2 gigahercios. Beskrestnov, por su parte, solo confirmó públicamente que opera “por encima de 6”, así que el extremo superior debe tratarse como una estimación técnica.
No vuelve invisible al dron
Quedar fuera del rango de un detector de vídeo no borra al dron del cielo. Otros enlaces podrían seguir emitiendo en bandas más bajas y los radares o las cámaras pueden localizar una aeronave aunque su señal principal no aparezca en el avisador portátil.
Por eso, afirmar que el Boomerang es totalmente indetectable sería excesivo. Lo que consigue esta modificación es abrir un agujero en una capa concreta de alerta, precisamente la que muchos soldados llevan encima o instalan en un vehículo para recibir unos segundos de aviso.
Tres cambios a la vez
Beskrestnov resumió la nueva configuración con una frase breve, “guiado al objetivo, recepción diversificada, cambio rápido de frecuencias en las antenas y vídeo por encima de 6 gigahercios”. La recepción diversificada significa que el aparato compara varias rutas de antena y aprovecha la señal más limpia, mientras el cambio de frecuencia dificulta mantener una identificación estable.
El guiado al objetivo añade otra complicación. Fuentes rusas han descrito versiones del Boomerang con captura automática apoyada por inteligencia artificial, capaces de seguir una referencia visual cuando la conexión empeora. Esas prestaciones no han sido verificadas de forma independiente en condiciones de combate, pero explican por qué interferir la señal en los últimos segundos podría no bastar.
El coste de ponerse al día
Beskrestnov pidió a los fabricantes un módulo externo que traduzca las señales altas a una banda que los detectores antiguos sí puedan recibir. La propuesta deja claro que el obstáculo no está solo en el programa, sino también en la antena, los filtros y la electrónica que recibe la señal.
Existen sistemas más amplios. El AARTOS alemán cubre hasta 8 gigahercios y combina detección por radio, radar y cámaras, pero es una solución de mayor tamaño y complejidad que un avisador de chaleco. Ahí aparece la asimetría, Rusia puede cambiar varios componentes de un dron, mientras Ucrania debe adaptar una red de miles de sensores desplegados en el frente.
De un FPV sencillo a una familia
El Ministerio de Defensa ruso mostró públicamente el Boomerang en marzo de 2023 como un cuadricóptero de vista en primera persona. Las variantes registradas después por el portal oficial ucraniano War and Sanctions ya incluían el Bumerang-E, con un peso máximo de 5,8 kilos, hasta 10 kilómetros de alcance y vídeo todavía por debajo de 6 gigahercios.
Una investigación de 2024 vinculó la fabricación con Intellekt Mashin y con empresas del grupo de Aleksandr Atamanov. También documentó una licencia de montaje concedida a un centro de formación profesional de Chukotka, una señal de que la producción podía repartirse lejos de las grandes plantas militares tradicionales.
Una carrera sin punto final
El Boomerang no es un arma milagrosa. Su importancia está en demostrar lo rápido que una plataforma relativamente sencilla puede cambiar de banda, antena y forma de guiado, mientras la defensa necesita sustituir hardware, formar usuarios y mantener una cobertura continua.
Tampoco hay datos públicos que permitan saber cuántos aparatos actualizados han llegado al frente ni cuál es su eficacia real. Lo verificado es más limitado, pero relevante, la versión observada transmite vídeo por encima de 6 gigahercios, muchos detectores portátiles terminan ahí y el salto no se corrige solo con software.
La información principal se ha publicado en el canal de Telegram de Serhii Beskrestnov.











