Kaláshnikov ha presentado versiones modernizadas de sus drones Goliath 2.0 y Karakurt 2.0 con una función pensada para una guerra cada vez menos visible, pero muy decisiva. Estos aparatos pueden cambiar su frecuencia de radio durante el vuelo para intentar esquivar interferencias enemigas y mantener el contacto con el operador.
La clave no está solo en volar o mirar desde el aire. Está en no quedarse «sordo» cuando el rival intenta bloquear la señal. En conflictos como el de Ucrania, donde los drones pequeños se usan a diario para observar, corregir fuego o seguir movimientos, la guerra electrónica se ha convertido en una especie de niebla moderna sobre el campo de batalla.
Drones contra interferencias
Los nuevos Goliath 2.0 y Karakurt 2.0 incorporan comunicaciones cifradas y un sistema de salto de frecuencia pseudoaleatorio. Dicho de forma sencilla, el dron no se queda siempre en el mismo «canal», sino que va cambiando de forma calculada para que sea más difícil bloquearlo.
La guerra electrónica consiste en interferir señales de radio, navegación o datos. Para un dron, eso puede ser tan grave como perder la vista o la voz, porque necesita transmitir vídeo, recibir órdenes y enviar información de vuelo.
Alan Lúshnikov, presidente de Kaláshnikov, defendió que esa capacidad es «especialmente importante» cuando hay interferencias en el campo de batalla. Según sus declaraciones, los nuevos modelos pueden ajustar la frecuencia del enlace de radio durante el vuelo y transmitir telemetría, órdenes y vídeo por canales protegidos.
Goliath y Karakurt
Los dos drones están pensados para reconocimiento. Eso significa buscar, detectar, identificar y seguir objetivos, tanto parados como en movimiento, más que actuar como simples cámaras voladoras.
El Goliath 2.0 incorpora una cámara diurna de alta resolución, lentes para visión amplia y de acercamiento, además de una cámara térmica para detectar calor. Todo va montado en un soporte estabilizado, algo parecido a sujetar el móvil con un estabilizador para que la imagen no tiemble, pero adaptado a un entorno militar.
El Karakurt 2.0 apuesta más por el formato compacto. Puede transportarse en una mochila o en el equipo de un soldado, se lanza desde un contenedor protector y permite cambiar la batería con rapidez. En la práctica, eso busca que una unidad pequeña pueda obtener información aérea sin montar una operación compleja.
La lección de Ucrania
La guerra en Ucrania ha demostrado que los drones pequeños pueden cambiar la forma de combatir, pero también que son vulnerables. El Center for Strategic and International Studies señala que las interferencias locales han degradado tanto misiones de reconocimiento como de ataque, y que el bloqueo del GPS ha obligado a buscar métodos alternativos de navegación.
El Australian Army Research Centre también destaca que Rusia respondió al uso inicial de drones ucranianos con interferencias electrónicas capaces de cortar comunicaciones. Por eso, las soluciones contra el bloqueo ya no son un extra técnico. Son parte central del diseño.
Aun así, cambiar de frecuencia no convierte a un dron en invulnerable. Los sistemas de guerra electrónica también evolucionan, y cada mejora suele provocar una respuesta del contrario. Es una partida de ajedrez, pero jugada con señales invisibles.
Una red de datos
Kaláshnikov afirma que estos drones pueden enviar datos a puestos de mando mediante un sistema de intercambio de información entre plataformas. No se trata solo de ver una imagen en una pantalla, sino de pasar esa información a otros nodos para tomar decisiones más rápido.
Esa idea encaja con una tendencia más amplia en defensa. Sensores, drones y centros de mando se conectan para crear una imagen común del terreno. En la práctica, eso puede ayudar a seguir vehículos, vigilar rutas o comprobar zonas peligrosas sin exponer directamente a los soldados.
También plantea límites. Cuanto más depende una fuerza de datos en tiempo real, más importante se vuelve proteger esos enlaces. Si el canal cae, el dron puede seguir volando, pero pierde buena parte de su valor operativo.
Escaparate en Abu Dabi
Los Goliath 2.0 y Karakurt 2.0 se mostraron en UMEX & SimTEX 2026, la feria de sistemas no tripulados y simulación celebrada en Abu Dabi del 20 al 22 de enero de 2026. ADNEC presentó el evento como un punto de encuentro para líderes de defensa, fabricantes y empresas tecnológicas del sector no tripulado.
El interés no fue solo técnico. Lúshnikov dijo a TASS que clientes extranjeros habían mostrado interés concreto en estos modelos durante la feria, aunque los detalles comerciales quedaron pendientes de acuerdos posteriores.
Para Kaláshnikov, el mensaje es claro. Sus nuevos drones no se presentan como una revolución espectacular, sino como una adaptación a una guerra donde ver, transmitir y resistir interferencias puede decidir si una misión sirve de algo o termina en una pantalla en negro.
El anuncio principal se publicó a través del canal oficial de Kaláshnikov.













