Pedirle a ChatGPT que resuelva una duda ya no es toda la historia. La herramienta puede programar recordatorios, repetir encargos y vigilar cambios para avisar cuando haya algo relevante, incluso aunque el usuario no esté escribiendo en ese momento.
El cambio acerca el chatbot a la idea de un asistente personal que no solo responde, sino que también hace seguimiento. OpenAI lanzó la primera beta de estas tareas el 14 de enero de 2025 y reforzó la función el 17 de junio de 2026 con una zona propia, controles más claros y mejores notificaciones.
Qué son las tareas programadas
Una tarea programada es una instrucción que ChatGPT guarda para ejecutarla más adelante. Puede ser puntual, como recordar un cumpleaños, o repetirse cada semana, como preparar un resumen de noticias los lunes por la mañana.
También existe un modo de seguimiento. En vez de enviar el mismo informe una y otra vez, ChatGPT puede comprobar si algo ha cambiado y notificarlo solo cuando encuentre una novedad que merezca la pena.
OpenAI lo resume con una frase sencilla. «Automatiza tu trabajo con tareas en ChatGPT». La meta es quitar de en medio pequeños encargos repetitivos, no convertir cada conversación en un complejo sistema de gestión.
De recordar a vigilar
En la práctica, el usuario puede pedir «avísame cuando entreguen mi paquete» o solicitar un informe diario a una hora concreta. Las tareas también admiten franjas amplias, como la mañana, la tarde o la noche, cuando no hace falta una precisión al minuto.
La parte más llamativa es la monitorización. ChatGPT puede buscar cambios en la web o consultar aplicaciones conectadas y enviar una alerta cuando haya información nueva, por ejemplo una actualización en un panel de trabajo o una variación relevante en una página.
Los avisos pueden llegar mediante notificaciones del dispositivo, correo electrónico o ambos canales. Todas las tareas aparecen en la página «Programadas», donde se puede consultar la próxima ejecución, abrir resultados, editar el horario, pausar el encargo o eliminarlo.
Por qué cambia la experiencia
Hasta ahora, la relación habitual con ChatGPT empezaba cuando alguien abría el chat y hacía una pregunta. Con las tareas programadas, parte de ese impulso se invierte y es el sistema el que vuelve con una respuesta cuando llega la hora o aparece un cambio.
Eso no significa que ChatGPT «recuerde todo». La memoria y las tareas son funciones distintas. La guía oficial sobre la memoria explica que la primera personaliza futuras respuestas con contexto útil, mientras que una tarea contiene una orden concreta para después.
La diferencia parece pequeña, pero importa. Una memoria puede adaptar el tono o tener en cuenta una preferencia, mientras que una tarea puede revisar una fuente cada mañana y avisar si encuentra algo nuevo. Es el paso de «acuérdate de mí» a «haz esto más tarde».
El usuario mantiene el control
Las tareas pueden trabajar con servicios conectados, como Gmail, cuando esa opción está disponible para la cuenta o la empresa. El acceso depende de los permisos concedidos y de la configuración del espacio de trabajo, no de una autorización automática e ilimitada.
OpenAI permite elegir cuándo debe pedir permiso antes de usar una aplicación. Según los permisos de las aplicaciones conectadas, ChatGPT puede preguntar siempre, antes de cualquier cambio o únicamente ante acciones importantes.
Conviene revisar esos ajustes con calma, sobre todo si una tarea puede leer correos, consultar calendarios o modificar información externa. Al final del día, un asistente resulta útil cuando ahorra pasos, pero también cuando deja claro qué puede ver y qué está autorizado a hacer.
Límites antes de confiarlo todo
La función está disponible de forma global para usuarios de ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise en la web, el móvil y la aplicación de escritorio. El número de tareas activas cambia según el plan y ninguna puede ejecutarse más de una vez por hora.
También hay límites prácticos. Las tareas no funcionan con los chats de voz ni con los GPT personalizados, pueden pausarse tras un periodo de inactividad y no acceden a los archivos de un proyecto aunque se creen dentro de él.
Por eso, no parece sensato sustituir con esta función una alarma crítica, un aviso médico o un plazo legal. Mantener una segunda alerta sigue siendo una precaución básica. ChatGPT ayuda a reducir olvidos, pero no elimina la responsabilidad del usuario.
Hacia un asistente más activo
OpenAI integra esta función en una estrategia más amplia para delegar trabajo repetitivo. En ChatGPT Work, la empresa plantea que el sistema revise novedades, actualice documentos y use herramientas conectadas mientras la persona conserva el control.
¿Estamos ya ante el asistente personal definitivo? Probablemente no. Pero ChatGPT deja de ser solo una ventana a la que acudir cuando surge una duda y empieza a comportarse como una herramienta que también sabe cuándo volver a llamar a la puerta.
La información oficial sobre las tareas programadas se ha publicado en el Centro de ayuda de OpenAI.














