El móvil suena justo cuando estás trabajando, comiendo o entrando en el metro. Bloquear el número corta la molestia en ese instante, pero no siempre impide que lleguen nuevas llamadas desde otros teléfonos. Si decides contestar, una frase breve permite ejercer un derecho reconocido por la ley española.
La clave no es limitarse a decir «no me interesa», sino dejar claro que te opones al uso de tu número con fines comerciales. Aun así, no existe una fórmula mágica que garantice el fin de todo el spam, porque algunas llamadas proceden de otras empresas y otras son intentos de fraude que ya funcionan al margen de la ley.
La frase que debes decir
Una respuesta clara sería esta. «No deseo recibir más llamadas comerciales. Retiro cualquier consentimiento y ejerzo mi derecho de oposición para que no utilicen este número con fines publicitarios».
El derecho de oposición obliga al responsable a dejar de tratar tus datos para mercadotecnia directa. En lenguaje normal, la empresa debe dejar de utilizar ese teléfono para intentar venderte productos o servicios.
No hace falta escuchar la oferta ni discutir con el teleoperador. Al inicio de la llamada, quien contacta debe identificar a la empresa, explicar la finalidad comercial e informar de que puedes retirar el consentimiento u oponerte.
Oponerse no es borrar todo
Aquí está el matiz que suele perderse. Ejercer la oposición no siempre significa que el número desaparezca de todos los sistemas de la compañía.
La Agencia Española de Protección de Datos explica que la empresa puede conservarlo en una lista interna de exclusión para recordar que no debe volver a utilizarlo en campañas. Parece contradictorio, pero ese pequeño registro funciona como una señal de «no llamar».
Si quieres que una entidad elimine tus datos, existe el derecho de supresión. Sin embargo, si sigues siendo cliente, algunos datos pueden mantenerse para gestionar el contrato, las facturas o las obligaciones legales.
Cuándo pueden llamarte
Desde el 29 de junio de 2023, la Ley General de Telecomunicaciones reconoce el derecho a no recibir llamadas comerciales no deseadas. Solo se permiten cuando existe consentimiento previo o cuando la empresa puede justificar otra base legal válida.
Una compañía puede apoyarse, por lo general, en su interés legítimo si ya existía una relación contractual, obtuvo el número legalmente y ofrece productos propios similares a los contratados. Si la relación terminó y no hubo ninguna interacción durante el último año, la Agencia Española de Protección de Datos no presume que esperes esa llamada.
La Ley 10/2025 añadió otra protección para los contratos con consumidores. Como regla general, un contrato telefónico realizado incumpliendo las normas sobre llamadas no solicitadas se presume nulo, y el consentimiento para esa llamada debe haberse obtenido o renovado expresamente durante los dos años anteriores. La ley prevé un tratamiento distinto para determinados préstamos y créditos.
Bloquear sigue siendo útil
Nadie está obligado a contestar un número desconocido. Bloquearlo y activar los avisos de spam sigue siendo sensato cuando no puedes atender o la llamada despierta dudas.
Desde el 7 de junio de 2025, la Orden TDF/149/2025 prohíbe usar numeración móvil para las llamadas comerciales no solicitadas. La misma norma permite emplear números 800 y 900, por lo que una oferta inesperada que llega desde un móvil corriente es una señal para desconfiar, aunque no demuestra por sí sola que exista una estafa.
Además, el nuevo prefijo 400 deberá estar plenamente operativo el 17 de octubre de 2026 para las empresas afectadas por la norma. Hasta entonces hay un periodo de adaptación, así que el número que aparece en pantalla todavía no cuenta toda la historia.
Cuidado con el fraude del sí
Si quien llama evita identificarse, mete prisa o pide datos bancarios, lo prudente es colgar. La oposición sirve frente a una empresa identificable que trata tus datos, pero un estafador no va a respetar una petición legal.
El Banco de España aconseja no empezar una llamada sospechosa con un simple «sí», porque una respuesta afirmativa puede grabarse y manipularse. También aclara algo importante, la voz por sí sola no permite autorizar una operación bancaria y el delincuente necesitará obtener más información.
Una salida sencilla es responder «hola» y esperar a que la otra persona se identifique. Nunca confirmes el DNI, la cuenta bancaria, contraseñas o códigos recibidos por mensaje durante una llamada inesperada.
Si vuelven a llamar
Conviene guardar la fecha, la hora, el número y el nombre de la empresa cuando ejerzas tu oposición. También puedes enviar la misma solicitud por correo electrónico o mediante el canal de privacidad de la compañía para que quede una prueba clara.
Si continúas recibiendo publicidad después de un mes, la Agencia Española de Protección de Datos indica que puedes presentar una reclamación y aportar la solicitud, el acuse de recibo o la respuesta de la empresa. Ahí está la diferencia entre una queja difícil de demostrar y un caso documentado.
Contestar puede servir, pero solo cuando la llamada parece comercial y legítima. Ante cualquier señal extraña, colgar, bloquear y no facilitar datos sigue siendo la opción más segura.
La normativa principal se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado.














