Seis F-39E Gripen de la Fuerza Aérea Brasileña salieron por primera vez de su país para participar en un ejercicio multinacional. Su destino fue Salitre 2026, celebrado en el norte de Chile entre el 27 de junio y el 12 de julio, donde volaron junto a aeronaves de Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos y Paraguay.
El estreno no fue una simple exhibición. Los cazas realizaron misiones de escolta, patrulla y defensa aérea, mientras sus tripulaciones aprendían a trabajar bajo un mando común con fuerzas que utilizan aviones y procedimientos distintos. Era la prueba que faltaba fuera de casa.
Un debut lejos de Brasil
El despliegue brasileño llegó a la Base Aérea Cerro Moreno el 28 de junio con seis F-39E y un avión de transporte KC-390. La delegación incluía a 62 militares brasileños y cuatro técnicos civiles de mantenimiento procedentes de Suecia.
Antes de entrar en las misiones más complejas, las tripulaciones pasaron por una fase de familiarización e integración. En la práctica, eso significa aprender las rutas, las comunicaciones y las reglas locales antes de volar en formaciones mixtas. Como llegar a una ciudad nueva, pero a gran velocidad y con muy poco margen para equivocarse.
El teniente coronel Vítor Cabral Bombonato, comandante del Primer Grupo de Defensa Aérea de Brasil, resumió el propósito del viaje. «Poder trabajar con las Fuerzas Aéreas amigas» permite aprender a operar juntos cuando sea necesario, explicó durante la llegada del contingente.
Qué aporta el nuevo Gripen
El F-39E es el nombre que Brasil da al Gripen E, un caza desarrollado por la empresa sueca Saab con participación de la industria brasileña. Cuenta con radar de barrido electrónico, un sensor que localiza el calor de otras aeronaves y sistemas de guerra electrónica para detectar o confundir amenazas.
Dicho de forma sencilla, el avión reúne información de varias fuentes y la ordena para el piloto en una sola imagen. Es parecido a un panel de navegación que combina tráfico, ruta y avisos, aunque aquí los datos llegan de radares, sensores y otros aviones. Bombonato señaló que el sistema presenta «un gran volumen de datos de forma simplificada».
En Chile, los F-39E efectuaron escoltas, barridos de cazas, patrullas de combate y defensa aérea. También practicaron enfrentamientos a corta distancia y más allá del alcance visual, cuando el objetivo puede ser detectado antes de que el piloto llegue a verlo con sus propios ojos.
Seis países bajo un mando
Salitre 2026 reunió a unos 1.500 efectivos y cerca de 60 aeronaves. Junto a los Gripen participaron F-16 de Chile y Estados Unidos, F-5 chilenos, IA-63 Pampa argentinos, A-29 Super Tucano de tres países, aviones de transporte, helicópteros y el dron MQ-9 Reaper estadounidense.
La palabra clave fue interoperabilidad. Se refiere a que fuerzas con equipos, idiomas y formas de trabajo diferentes puedan compartir información, planificar una misión y actuar como si fueran un solo equipo. Parece sencillo sobre el papel, pero en el aire no lo es.
La edición de 2026 también fue multidominio, un término que indica que el ejercicio no se limitó a los cazas. Hubo tareas aéreas, terrestres, espaciales y cibernéticas dentro de un escenario ficticio de crisis humanitaria, con evacuaciones médicas, transporte de ayuda y protección de la fuerza.
La prueba en cifras
Según Saab, los seis Gripen completaron más de 50 salidas y acumularon más de 100 horas de vuelo, contando el viaje entre Brasil y Chile. La empresa también destacó que los aviones operaron con una elevada disponibilidad, aunque no publicó en su comunicado un porcentaje concreto.
El balance final de la Fuerza Aérea de Chile amplía la fotografía. Todo el ejercicio sumó 379 misiones y 601 horas de vuelo, con un 91,5 por ciento de ejecución y ningún accidente. Son cifras relevantes para medir coordinación y seguridad, no una prueba de combate real.
El general Máximo Venegas Raggio, director de Salitre 2026, dijo que las semanas de trabajo dejaron experiencia y «lecciones aprendidas». Ese es, al final del día, el valor principal de estas maniobras. Detectar fallos en un escenario controlado antes de que aparezcan en una emergencia auténtica.
Lo que cambia para Brasil
El debut exterior llega después de años de incorporación gradual del F-39E. El programa firmado por Brasil y Saab contempla 36 Gripen, además de formación, simuladores, apoyo logístico y transferencia de tecnología, con Embraer como socio industrial principal.
Para la Fuerza Aérea Brasileña, volar en Antofagasta permitió comprobar algo muy concreto. Su nuevo caza podía desplegarse lejos de Anápolis, integrarse con otras fuerzas y sostener misiones exigentes en el entorno seco del desierto de Atacama. Pero queda un matiz importante, ya que un ejercicio mide preparación y compatibilidad, no reproduce toda la incertidumbre de una operación real.
La nota oficial sobre el debut internacional del F-39E Gripen se ha publicado en Saab.











