Crecer sin pantallas: una comunidad ensaya un experimento social contra la era digital, y el resultado tensiona educación, convivencia y el precio de desconectar en 2026

Publicado el: 2 de junio de 2026 a las 15:33
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Representantes del proyecto It Takes a Village de Greystones, la iniciativa que retrasa el uso de smartphones entre niños en Irlanda

En Greystones, una localidad costera al sur de Dublín, muchas familias han decidido hacer algo que antes parecía casi imposible. Se han puesto de acuerdo para que los niños no tengan un teléfono inteligente propio antes de llegar a secundaria. No es una prohibición estatal ni una cruzada contra la tecnología. Es un pacto social, hecho desde los colegios, las familias y el vecindario.

La idea ha llamado la atención porque toca una escena muy común en cualquier casa. Un niño pide un móvil porque sus amigos ya lo tienen, los padres dudan y la presión acaba ganando. En Greystones intentan romper justo ese momento. La pregunta es sencilla. ¿Qué pasa si nadie tiene que decir que no a solas?

Un pacto de barrio

La iniciativa nació en 2023 con el nombre «It Takes a Village», una expresión que recuerda que educar a un niño no depende solo de una familia. Padres, directores de colegio y vecinos impulsaron un código voluntario para retrasar los dispositivos inteligentes hasta secundaria, acompañado de talleres y actividades sin pantallas.

El término clave es «pacto voluntario». Significa que no hay una ley que obligue a las familias, pero sí un acuerdo común que cambia las reglas del juego. Según el reportaje publicado originalmente por The New York Times, ocho colegios de primaria de la zona apoyaron la medida y alrededor del 70 por ciento de las familias se sumó.

Por qué funciona en grupo

El móvil no llega solo por necesidad. Muchas veces llega por comparación. Si un niño cree que todos los demás tienen uno, pedirlo deja de parecer un capricho y se convierte en una forma de no quedarse fuera.

Jennifer Whitmore, diputada irlandesa y madre de cuatro hijos en Greystones, resumió la lógica con una frase directa. «En redes sociales, todo es grupal». Por eso, la respuesta también intenta ser grupal. La comunidad reduce la presión social y da a los padres una razón compartida para esperar.

Tres años después, nadie presenta Greystones como una solución perfecta. Pero los padres cuentan que la presión para comprar un móvil antes de terminar primaria casi ha desaparecido, y Rachel Harper, directora de St Patrick’s National School, asegura que los niños hacen más planes cara a cara y juegan más al aire libre.

La alarma tras la pandemia

El proyecto tomó fuerza cuando los colegios empezaron a notar señales preocupantes tras los confinamientos por la COVID-19. Harper y otros docentes hablaban de ansiedad, problemas de sueño, falta de concentración y menores expuestos a mensajes o contenidos duros antes de estar preparados para digerirlos.

La propia Harper planteó el dilema con una imagen incómoda. «¿Teléfonos a los cinco años?». No era una exageración sin más, sino una advertencia sobre una edad de entrada cada vez más temprana.

El Gobierno irlandés acabó recogiendo parte de esa preocupación. En noviembre de 2023, el Departamento de Educación publicó orientaciones para que las asociaciones de padres pudieran crear códigos voluntarios sobre el uso de smartphones en primaria, citando riesgos como ciberacoso, exposición a violencia y contenido sexual, y menos horas de sueño.

No es rechazar la tecnología

Uno de los detalles más interesantes viene de los propios niños. Bodie Mangan Gisler, de 12 años, reconoce que un móvil puede ser útil para buscar información sobre su colección de monedas. Pero no quiere uno propio todavía. «Quiero vivir muchos años y mantenerme sano», explica. Su amigo Charlie Hess lo dice aún más claro. «Creo que tengo cosas mejores que hacer».

La diferencia está en el acceso. Usar de vez en cuando el móvil de un adulto no es lo mismo que llevar en el bolsillo un aparato con juegos, chats, vídeos cortos, notificaciones y redes sociales abiertas todo el día. En la práctica, el smartphone no es solo un teléfono. Es una puerta pequeña a un mundo enorme.

Greystones intenta que esa puerta se abra más tarde y con más acompañamiento. No se trata de criar niños aislados del siglo XXI, sino de darles algo de margen antes de que la pantalla se convierta en el centro de sus relaciones.

Lo que dicen los datos

La preocupación no sale de la nada. La Oficina Regional de la OMS para Europa informó en 2024 de que el uso problemático de redes sociales entre adolescentes pasó del 7 por ciento en 2018 al 11 por ciento en 2022. El informe también señaló que un 12 por ciento estaba en riesgo de uso problemático de videojuegos.

En Irlanda, CyberSafeKids publicó en 2025 el informe «A Life Behind The Screens», con datos de más de 9.000 niños de 8 a 15 años. Entre sus resultados, el 28 por ciento de los niños de 8 a 12 años y el 26 por ciento de los de 12 a 15 dijeron haber vivido contenidos o contactos no solicitados que les molestaron, como terror, violencia, material sexual, amenazas, estafas o ideas peligrosas.

También hay un matiz importante. Un estudio de la Universidad de Birmingham publicado en The Lancet Regional Health Europe concluyó que las prohibiciones escolares por sí solas no bastan para mejorar el bienestar adolescente. El problema no está solo en el aula, sino en el uso total del móvil durante el día y la semana.

El siguiente paso

La experiencia irlandesa ya ha inspirado movimientos fuera del país. En Reino Unido, Smartphone Free Childhood anima a las familias a retrasar el smartphone hasta al menos los 14 años y las redes sociales hasta los 16, con un pacto entre padres pensado para cambiar la norma social.

Aun así, los impulsores de Greystones admiten que una comunidad no puede cargar sola con todo el peso. Hace falta educación digital, alternativas reales de ocio y normas más exigentes para las plataformas. Niamh Hodnett, comisionada de Seguridad Online en Irlanda, también ha señalado que aplicar la legislación será clave para exigir responsabilidades a las empresas tecnológicas.

Por ahora, Greystones ha demostrado algo más humilde, pero potente. Cuando las familias se mueven juntas, decir «todavía no» deja de sonar raro. Y para muchos niños, eso puede significar unos años más de infancia sin notificaciones constantes.

El reportaje original se ha publicado en The New York Times.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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