El perro robot aibo, uno de los gadgets más reconocibles de Sony, entra en otra pausa histórica. La compañía ha cerrado el ciclo comercial del modelo ERS-1000 en Japón, y la tienda japonesa ya muestra la serie como venta finalizada.
La decisión no apaga a los robots que ya están en casa. Sony mantiene servicios, reparaciones, aplicaciones y piezas para los usuarios actuales, mientras que en Estados Unidos el aibo sigue apareciendo en la tienda oficial de Sony Electronics.
El cierre japonés
Sony Group Corporation y Sony Marketing Inc. anunciaron el 25 de junio de 2026 que el aibo ERS-1000 dejaría de venderse en Japón cuando se agotaran las existencias. El modelo afectado es el ERS1000/W en color blanco marfil, la versión más reconocible de esta etapa del perro robot.
En la práctica, eso significa que Sony ya no ofrece nuevas unidades del ERS-1000 en su canal japonés. No es una retirada total de aibo como servicio, pero sí un giro importante en su mercado de origen. Para muchos fans, suena un poco a despedida. Y se entiende.
Qué es aibo
aibo es un robot de entretenimiento autónomo, pensado para moverse por casa e interactuar con las personas como una mascota tecnológica. Lleva cámaras, micrófonos, sensores táctiles y piezas móviles que le permiten caminar, mover la cola, girar la cabeza y reaccionar cuando alguien lo toca o le habla.
La clave está en su inteligencia artificial, que aquí significa software capaz de aprender patrones sencillos con el uso. El plan en la nube de aibo guarda recuerdos, datos y fotos para que el robot desarrolle una personalidad diferente con el tiempo. Dicho fácil, no “vive”, pero sí va ajustando su comportamiento a su casa y a sus dueños.
Una historia larga
Sony presentó el primer AIBO en mayo de 1999 como un robot de cuatro patas para entretenimiento doméstico. Aquel ERS-110 se vendía por internet en Japón y Estados Unidos, en cantidades limitadas, y buscaba abrir un mercado nuevo para los robots de compañía.
Después llegó el parón de la familia original en 2006 y, durante años, aibo quedó casi como una pieza de museo para amantes de la tecnología. La sorpresa llegó en 2017, cuando Sony Corporation anunció el nuevo aibo ERS-1000, con lanzamiento previsto en Japón para enero de 2018 y una personalidad que podía cambiar con el uso.
Por qué importa
La noticia importa porque aibo nunca fue solo un juguete caro. Representaba una pregunta muy concreta, de esas que parecen de ciencia ficción pero acaban en el salón de casa. ¿Puede una máquina convertirse en compañía cotidiana?
El caso también muestra lo difícil que es mantener un robot doméstico durante años. No basta con vender el aparato. Hay que sostener reparaciones, batería, piezas, aplicaciones, conexión en la nube y una comunidad de usuarios que se encariña con el dispositivo.
Los dueños respiran
Para los propietarios actuales, la parte más importante es que Sony no corta el soporte. La empresa mantiene el plan básico, el plan prémium, la app My aibo, la reparación, el servicio aibo Dock y la venta de accesorios, consumibles y piezas relacionadas.
Eso cambia bastante la lectura. No es lo mismo dejar de vender un producto que abandonar a quienes lo compraron. En un robot conectado, el servicio es casi tan importante como las patas, la cámara o la pelota rosa con la que juega.
Lo que queda abierto
Sony dice que quiere seguir ampliando productos y servicios para que aibo continúe siendo “un compañero que crece junto a sus dueños”. La frase deja una puerta entreabierta, pero no confirma un sucesor ni una fecha para una nueva generación.
Por ahora, el mensaje es prudente. Japón se queda sin nuevas unidades oficiales del ERS-1000, Estados Unidos mantiene la venta y los usuarios actuales conservan soporte. No es el final completo de aibo, pero sí el cierre de una etapa muy visible.
El anuncio oficial se ha publicado en Sony Japón.













