El portaaviones Fujian volvió a puerto en junio de 2026 tras una salida de entrenamiento seguida mediante imágenes de satélite en el mar de Bohai. El movimiento no demuestra que el buque ya esté listo para una misión de combate, pero sí apunta a una fase más exigente de preparación.
Puesto en servicio el 5 de noviembre de 2025, el Fujian desplaza más de 80.000 toneladas y es el primer portaaviones chino con cubierta plana y catapultas electromagnéticas. La escala del proyecto impresiona, pero el examen decisivo es bastante menos vistoso. Pilotos, personal de cubierta, escoltas y equipos de mantenimiento deben funcionar juntos durante días.
Un regreso con matices
La última salida no llegó acompañada de un informe oficial detallado. Observadores de fuentes abiertas localizaron el buque cerca de Qinhuangdao el 9 de junio y después informaron de su regreso a puerto tras unas dos semanas en el mar.
Ese matiz importa. China ya opera el Fujian como un buque puesto en servicio, pero entrar en la flota y alcanzar la plena capacidad operativa son etapas distintas.
La Armada todavía debe validar el ritmo de despegues y aterrizajes, el trabajo con buques de escolta y el abastecimiento durante travesías largas. Un portaaviones no es una isla solitaria. Es el centro de un equipo que se mueve.
Un salto construido en China
El Fujian fue diseñado y fabricado en China por el astillero Jiangnan y es el tercer portaaviones del país, después del Liaoning y el Shandong. La Armada del Ejército Popular de Liberación sitúa su desplazamiento a plena carga por encima de las 80.000 toneladas.
Sus dos antecesores utilizan una rampa curvada hacia arriba para ayudar a despegar a los aviones. El Fujian emplea una cubierta plana y catapultas, un modelo más próximo al de los portaaviones modernos de Estados Unidos, aunque mantiene propulsión convencional y no nuclear.
La catapulta cambia el despegue
¿Qué hace exactamente una catapulta electromagnética? Es un sistema eléctrico que acelera el avión a lo largo de la cubierta, en lugar de obligarlo a depender únicamente de sus motores y de una rampa.
En la práctica, permite lanzar aeronaves más pesadas y con más combustible, sensores o armamento. También facilita el uso de aparatos especializados como el KJ-600 de alerta temprana, una especie de radar volador que ayuda a detectar amenazas a mayor distancia.
Antes de la entrada en servicio, las imágenes oficiales mostraron despegues mediante catapulta de los cazas J-15T y J-35, además del KJ-600. En noviembre de 2025, China anunció el primer entrenamiento real en el mar del grupo del Fujian desde su incorporación a la flota.
La cifra de 70 aviones
Aquí conviene pisar el freno. Las fuentes oficiales consultadas no detallan una capacidad confirmada de 70 aeronaves, por lo que esa cifra debe tratarse como una estimación y no como un dato cerrado.
El informe del Pentágono de 2024 calculó que el buque podría desplegar hasta 40 aviones de ala fija, además de varios helicópteros. Otras evaluaciones elevan el total, pero la composición real cambia según la misión y el espacio reservado para combustible, repuestos, munición y mantenimiento.
El grupo aéreo previsto incluye cazas J-15T y J-35, aparatos de guerra electrónica, el KJ-600, helicópteros y sistemas no tripulados. Al final del día, importa menos cuántos caben en una fotografía que cuántos pueden despegar, volver y quedar listos de nuevo sin retrasos.
El verdadero examen
Medios estatales y comentaristas militares chinos esperan que el Fujian alcance la plena capacidad operativa durante 2026, pero se trata de una meta y no de una prueba de que ya la haya conseguido. El Instituto Naval de Estados Unidos señala que aún existe incertidumbre sobre la rapidez con la que la Armada podrá certificar todo el sistema.
«El sistema de catapultas supone un salto generacional respecto a todo lo que la Armada china había hecho antes», explicó Ben Lewis, fundador de PLATracker. El analista considera que el ritmo de las pruebas muestra que Pekín quiere poner esta capacidad en funcionamiento cuanto antes.
El trabajo pendiente es repetitivo y poco cinematográfico. Cada lanzamiento exige coordinar combustible, armamento, reparaciones y control aéreo, como si un aeropuerto completo tuviera que operar sobre una pista que no deja de moverse.
El peso en el Indo-Pacífico
El Fujian ofrece a China más opciones para operar cazas y aviones de vigilancia lejos de su costa. El Departamento de Defensa de Estados Unidos considera que los portaaviones de esta clase pueden aumentar la potencia de ataque de un grupo naval más allá del entorno inmediato chino.
El buque también atravesó el estrecho de Taiwán en junio de 2026 mientras Taiwán realizaba ejercicios militares. Ese tránsito no permite anticipar por sí solo un conflicto, pero explica por qué cada salida del Fujian se sigue con lupa.
Aun así, el buque no iguala por sí solo la capacidad de la flota estadounidense. Necesita combustible convencional y más apoyo logístico que un portaaviones nuclear, mientras la Armada de Estados Unidos acumula décadas de experiencia en operaciones sostenidas. La distancia se acorta, pero no ha desaparecido.
La información oficial sobre la entrada en servicio del Fujian se ha publicado en la web de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China.








