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Los nutricionistas coinciden y lo dejan claro: «Un desayuno compuesto por zumo de naranja, tostadas y café parece saludable, pero no es tan natural»

La combinación de zumo y harinas refinadas a primera hora del día no es tan sano como parece

  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

El desayuno es la primera comida del día y a su vez la más importante para el organismo. En él se ingieren alimentos que aportan la energía y los nutrientes necesarios para afrontar la jornada. Elegir alimentos que generalmente se piensa que son saludables no garantiza que la combinación sea nutricionalmente equilibrada. La composición de cada producto y su contenido en fibra, proteínas, grasas y carbohidratos también influye en su valor nutricional.

El ejemplo más habitual es el tradicional desayuno español, compuesto por café, tostadas y zumo de naranja. Aunque sus ingredientes pueden hacer que parezca una gran elección nutricional, la nutricionista Elena Garrido cuestiona que sea tan completo como muchas personas creen. Su análisis se centra especialmente en la gran cantidad de azúcar del zumo y el tipo de harina utilizada para elaborar el pan.

¿Por qué no son tan buenos como parecen?

El zumo de naranja conserva parte de los nutrientes de la fruta, pero al exprimirla se pierde en gran medida su fibra. Además, beber el zumo implica consumir varias naranjas en poco tiempo, sin generar la misma sensación de saciedad que puede proporcionar consumir la fruta entera.

Garrido explica que esta combinación puede favorecer una subida rápida de la glucosa cuando el zumo se acompaña de pan elaborado con harina refinada, en una entrevista publicada por La Voz de Galicia. La especialista explica que «no estamos teniendo ningún tipo de densidad nutricional con esa comida, solo estamos teniendo picos de azúcar».

La experta en nutrición también cuestiona el tipo de trigo y de harina que se emplea en muchos productos en la actualidad. Además, añade que, aunque el aceite de oliva aporta grasas saludables, su presencia no compensa necesariamente las carencias del conjunto del desayuno. Cabe destacar que la respuesta metabólica varía entre personas y depende de factores individuales.

¿Cuál es el desayuno más equilibrado?

La clave no consiste en eliminar todos los carbohidratos, sino en elegirlos adecuadamente y combinarlos con otros nutrientes. Garrido recuerda que el organismo necesita carbohidratos, grasas y proteínas, pero que la calidad de los alimentos y la forma de consumirlos importan más de lo que la gente cree.

Una alternativa al zumo es tomar una naranja entera, que aporta fibra. También se puede optar por pan integral y acompañarlo de alimentos que aporten proteínas, como huevos o yogur natural, según las preferencias y necesidades de cada persona.

La nutricionista defiende además la variedad y el consumo de productos de temporada y proximidad: «En la variedad está la salud real». El objetivo es que el desayuno no se base únicamente en alimentos que aportan energía rápida, sino que forme parte de una alimentación variada y adaptada a cada persona.