Opinión

PSOE, cloaca inmensa con comandante en jefe señalado

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

La tierna imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, minutos después de haber intentado, junto al Papa (figura a la que intenta manipular en su provecho), terminar con el hambre en el mundo y poner paz en el planeta cuando a esa hora en Madrid la UCO entraba a saco en la sede del PSOE para apuntalar la imagen de esa formación como «organización criminal» es algo que no será fácil de olvidar en varias generaciones.

El durísimo e histórico auto del juez Santiago Pedraz (Audiencia Nacional) contra el jefe del PSOE y, además, jefe del Gobierno no deja lugar a dudas: es el One de la trama cloaquera, el que ordena a sus corruptas mesnadas para que monten un dispositivo delictivo para tratar de cercenar en sus vidas y haciendas a cuantos jueces, fiscales, periodistas se interpongan en su camino.

Se trata de uno de los escándalos más formidables del último medio siglo de la vieja, cuitada y cuarteada nación española. Sánchez, fiel a sí mismo, trató de llamarse a aldanas en su conferencia romana; pero cada vez disimula peor y ello pese a haber demostrado que es un consumado maestro en el arte de la simulación y el engaño. Al final, mis queridos amigos, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Que desde la Presidencia del Gobierno y la jefatura del PSOE se haya impulsado, mediante un grupúsculo de oscuros, comprados y podridos conmilitones, una cloaca de Estado para tratar de parar los pies a servidores probos de la justicia que cumplen con su obligación resulta, en definitiva, uno de los acaecidos más graves que puedan producirse.
Y es cierto que un pequeño grupo de servidores públicos está impidiendo que España, de la mano de Sánchez y sus cuates (alguna vez habrá que hacer un Nuremberg civilizado) se haya subido al carro de dictaduras caribeñas. Nunca se lo agradeceremos bastante… Entre ellos, nombres señeros como los del teniente coronel Balas (Guardia Civil); jueces instructores del tamaño de Pedraz y Calama, entre otros.

Hace ya mucho tiempo que Pedro Sánchez me pareció un hombre con muy difícil arreglo. Ahora su suerte está en manos de Leyre la cloaquera y, asimismo, en la frágil memoria del siniestro Santos Cerdán. No son los únicos. El mero sentido común y una breve aplicación de la lógica, como hace el juez instructor, nos conducen a poder afirmar que el autor intelectual de la cloaca repleta de detritus amarillo no es otro que el que todavía utiliza un palacio público para dormir.

El tipo que siempre creyó de sí mismo estar bendecido por la baraka divina se enfrenta ahora a un callejón sin salida. Decir la verdad en busca de la remisión de sus pecados (el pueblo español no es el Papa de Roma), o seguir mintiendo hasta que se quede sin resuello en la lengua. Soy de los que creen que, pese a su capacidad infinita para el abuso, la trapacería y la mentira, su suerte hace meses que está echada.

Tengo para mí que ahora mismo sí que el final se aproxima aceleradamente…