Una tortuga amputada en Valencia revela el drama de la contaminación plástica en el mar
La tortuga marina se recupera en el Oceanogràfic tras la amputación de una aleta por enmalle de plásticos y cabos
El 88% de las tortugas rescatadas en España presenta restos plásticos en su organismo
Más de un millón de animales marinos mueren cada año por la ingesta de estos residuos
Una tortuga boba rescatada en aguas de Oliva ha perdido una aleta tras quedar atrapada en una maraña de plásticos y cabos. El animal, de 30 kilos, se recupera en el ARCA del Mar del Oceanogràfic de Valencia después de una compleja intervención quirúrgica. El caso evidencia el grave problema de la contaminación plástica que sufren los océanos y que afecta especialmente a las tortugas marinas.
La embarcación que localizó al animal activó el protocolo de emergencia llamando al 112, lo que permitió la intervención de la Red de Varamientos de la Comunidad Valenciana. Al llegar al puerto de Oliva, la tortuga presentaba su aleta delantera derecha completamente enredada en rafia, cuerdas y restos de bolsas. Las lesiones eran tan graves que la extremidad había perdido toda su funcionalidad.
Cirugía de urgencia
Los veterinarios del Oceanogràfic detectaron mediante ecografía que la tortuga también había ingerido restos de rafia. Para extraerlos realizaron una endoscopia, técnica que evita cirugías internas más invasivas. Sin embargo, el estado irreversible de la aleta obligó al equipo a amputarla, una decisión necesaria ante la gravedad de las lesiones causadas por la contaminación plástica.
La tortuga evoluciona favorablemente tras la intervención y permanece bajo vigilancia continua en el centro de recuperación valenciano. Los primeros días ha respondido positivamente a los tratamientos aplicados. La pérdida de la aleta no comprometerá su supervivencia, según confirma un estudio reciente de la Fundación Oceanogràfic sobre adaptación de tortugas con tres extremidades.
Datos alarmantes en España
La contaminación plástica afecta de manera dramática a las tortugas marinas del Mediterráneo. Según datos de 2024 de la Fundación CRAM, el 88% de las tortugas Caretta caretta atendidas en España presentan plástico a nivel macroscópico en su organismo. De 42 muestras analizadas entre heces y contenido digestivo, sólo el 12% estaba libre de estos residuos.
El tipo de plástico más habitual encontrado es el formato lámina (42,2%), seguido de fragmentos plásticos (11,1%) y filamentos (8,9%). En seis necropsias realizadas durante 2024, cinco tortugas presentaban restos plásticos en su sistema digestivo. Aunque el acúmulo no fue la causa directa de muerte, en varios casos provocó enteritis severa, dolor, anorexia y compromiso del sistema inmunológico.
Crisis global
A nivel mundial, más de un millón de animales marinos mueren cada año debido a la contaminación plástica en los océanos. Las tortugas son especialmente vulnerables: un 47% de las analizadas globalmente ha ingerido estos materiales. Cada tortuga puede contener hasta 26,4 gramos de plástico en su estómago, el equivalente a 10 pelotas de ping-pong.
El Mediterráneo concentra el 7% de los microplásticos globales pese a albergar sólo el 1% del agua mundial. La cifra alcanza 1,25 millones de fragmentos por kilómetro cuadrado, nivel casi cuatro veces superior al de la «isla de plástico» del Pacífico. Entre 150.000 y 500.000 toneladas de plásticos acaban cada año en el Mediterráneo, amenazando a 134 especies marinas.
Bioindicadores marinos
Las tortugas marinas son consideradas bioindicadores perfectos del estado de contaminación oceánica. Utilizan todos los compartimentos del mar, desde el fondo hasta la superficie, y tienen tendencia a ingerir desechos plásticos o enredarse en ellos. Su amplia distribución espacial permite obtener información valiosa sobre la extensión real del problema.
Los plásticos confunden a las tortugas porque flotan en el agua imitando a las medusas, uno de sus alimentos principales. Esta confusión fatal provoca que ingieran grandes cantidades de material contaminante. Los efectos incluyen obstrucciones intestinales, desnutrición, reducción del rendimiento reproductivo y, en casos graves, la muerte del animal.
El rescate de esta tortuga en Oliva subraya la urgencia de abordar la contaminación plástica en el Mediterráneo. Los expertos insisten en que reducir la producción de plástico, mejorar el reciclaje y recuperar los residuos ya presentes en el mar son medidas esenciales para proteger la fauna marina y garantizar la salud de los océanos.
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