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Juguetes tóxicos: la UE endurece su normativa aunque concede a la industria un plazo de cuatro años más

Un estudio científico detectó hasta 126 sustancias peligrosas en juguetes antes del nuevo reglamento

Organizaciones científicas y ambientales habían reclamado una protección más ambiciosa para los niños

juguetes tóxicos
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los juguetes tóxicos han sido durante años una preocupación creciente para familias, pediatras y autoridades sanitarias en toda Europa. Ahora que llega el día de Reyes, una jornada en la que los juguetes son los protagonistas, conviene saber que Europa ha puesto el foco en la traza de sustancias perniciosas para los más pequeños de la casa, en una etapa de pleno desarrollo.

La presencia de sustancias peligrosas en artículos destinados a los más pequeños llevó a la Unión Europea a revisar su normativa, que databa de 2009 y presentaba graves deficiencias reconocidas por la propia Comisión Europea.

Tras años de complejas negociaciones entre las instituciones comunitarias, Bruselas ha dado finalmente un paso adelante aprobando un nuevo Reglamento de Seguridad de los Juguetes que amplía considerablemente la lista de compuestos químicos restringidos.

Periodo de adaptación largo

Sin embargo, la buena noticia viene acompañada de una importante laguna temporal que preocupa a expertos y organizaciones de defensa de la salud infantil. El nuevo reglamento concede a la industria juguetera un período de transición de nada menos que cuatro años y medio para adaptarse a las nuevas exigencias legales.

Esto significa que las empresas tendrán hasta el verano de 2030 para eliminar de sus productos las sustancias que ahora quedan prohibidas o restringidas, un plazo que organizaciones científicas y ambientales consideran excesivo dada la especial vulnerabilidad de los niños frente a los tóxicos.

bebé juguete

Deficiencias históricas

La anterior Directiva de Seguridad de los Juguetes, vigente desde 2009, presentaba carencias importantes que la propia Comisión Europea reconoció en una evaluación realizada en 2020.

La normativa sólo prohibía la presencia de sustancias clasificadas oficialmente como cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción, dejando fuera muchos otros compuestos potencialmente peligrosos para la salud infantil.

Además, establecía límites únicamente para algunos ftalatos y restringía la liberación de bisfenol A sólo en juguetes para menores de tres años o destinados a introducirse en la boca de los niños.

Alerta científica

Un estudio científico publicado en la revista Environmental International en 2021 puso de manifiesto la magnitud del problema de los juguetes tóxicos en el mercado europeo.

Los investigadores identificaron hasta 126 sustancias problemáticas que podían estar presentes en los juguetes de plástico comercializados en Europa sin que la legislación vigente lo impidiese. El trabajo también denunciaba el oscurantismo existente sobre la composición química de estos artículos, ya que los fabricantes a menudo no divulgan esta información y no existen bases de datos públicas sobre los componentes utilizados en su fabricación.

Nuevas prohibiciones

El nuevo Reglamento de Seguridad de los Juguetes de la UE, aprobado tras complejas negociaciones entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo, amplía significativamente el catálogo de sustancias que deben ser prohibidas o restringidas en estos productos infantiles.

Entre las novedades más relevantes destaca la inclusión de los disruptores endocrinos, compuestos capaces de alterar el sistema hormonal incluso en dosis muy bajas y que pueden afectar gravemente al desarrollo de los menores. También se regulan por primera vez diez tipos de bisfenoles, no sólo el conocido BPA, así como los temidos PFAS o tóxicos eternos.

juguetes

La normativa incorpora además restricciones para las fragancias alergénicas y los tóxicos respiratorios, sustancias que hasta ahora podían estar presentes legalmente en los juguetes tóxicos sin ningún tipo de limitación establecida por la ley.

Otra novedad importante es la introducción de un pasaporte digital que facilitará información detallada sobre el cumplimiento normativo de cada producto y mejorará los controles aduaneros, dificultando la entrada de artículos peligrosos procedentes de terceros países donde las regulaciones son más laxas.

Plazo excesivo

El principal punto débil del nuevo reglamento es, según las organizaciones críticas, el extenso período de transición concedido a las empresas para su cumplimiento efectivo.

Cuatro años y medio resultan excesivos cuando se trata de proteger la salud de los niños, cuyos cuerpos en desarrollo son especialmente vulnerables a la exposición a sustancias químicas nocivas. La Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica había alertado durante las negociaciones de que incluso pequeñas cantidades de disruptores endocrinos pueden perjudicar gravemente el crecimiento y desarrollo neurológico de los menores.

La iniciativa Hogar sin tóxicos, junto con otras organizaciones europeas como CHEM Trust y HEAL, había remitido peticiones a las autoridades españolas y comunitarias instándoles a apoyar una reforma más ambiciosa.

Carlos de Prada, director de esta iniciativa y Premio Nacional de Medio Ambiente, reconoce que la ampliación de la lista de sustancias restringidas en los juguetes tóxicos es una buena noticia, aunque lamenta que se haya concedido un margen tan amplio a la industria para cumplir con las nuevas obligaciones legales.

Llamamiento a las empresas

Desde las organizaciones de defensa del medioambiente y la salud infantil se hace un llamamiento urgente a los fabricantes de juguetes para que no esperen hasta 2030 y aceleren voluntariamente la eliminación de sustancias peligrosas de sus productos destinados a los niños.

La tecnología y los materiales alternativos existen desde hace tiempo, y muchas empresas responsables ya demuestran que es posible fabricar juguetes seguros sin recurrir a compuestos tóxicos. La responsabilidad no debería recaer únicamente en las normas legales, sino también en el compromiso ético de una industria que trabaja para los más pequeños y vulnerables.

juguete

Una mayor protección para la infancia

El nuevo reglamento europeo sobre juguetes tóxicos supone un avance indiscutible respecto a la situación anterior, pero deja un sabor agridulce entre quienes llevan años reclamando una mayor protección para la infancia europea.

Europa ha dado un paso importante al reconocer que muchas sustancias peligrosas debían ser restringidas, algo que la comunidad científica venía exigiendo desde hace años.

Sin embargo, el largo período de transición significa que los niños europeos seguirán expuestos durante al menos cuatro años más a compuestos que las propias autoridades han reconocido como nocivos para su salud y su correcto desarrollo.