Doñana ya tiene un nuevo habitante: el lince Walabi ya campea libremente por el espacio natural
Nacido en Portugal, Walabi aporta valor genético clave a la subpoblación de lince de Doñana-Aljarafe
Desde 2007 se han liberado once linces en Doñana para mejorar la variabilidad genética de la especie

El lince ibérico Walabi ya corretea libremente por Doñana. El espacio natural andaluz, referente mundial de la biodiversidad y uno de los territorios que más ha contribuido a la recuperación de esta especie endémica, acogió la liberación del ejemplar en la finca de Las Marismillas, en el entorno del Pinar del Faro y Las Salinas, dentro del ámbito del Parque Nacional.
Este esperanzador momento no constituye un hito aislado, representa el último eslabón de una cadena de éxitos científicos que ha llevado al lince al borde de la extinción y de vuelta a la vida.
Línea genética de alto valor
Walabi es un macho de un año de edad nacido en el Centro de Cría en Cautividad de Silves, en Portugal, dentro del programa internacional de conservación que comparten España y el país luso.
Su línea genética es de alto valor, un factor determinante para el objetivo que persigue su liberación: reforzar la diversidad genética de la subpoblación de Doñana-Aljarafe, una de las históricas de la especie en la Península Ibérica y clave para garantizar su viabilidad a largo plazo.
Liberación blanda
La suelta no ha sido inmediata. Según los datos aportados por la Junta de Andalucía, Walabi ha pasado por un sistema de «liberación blanda» en un cercado de preadaptación donde permanecerá durante varias semanas antes de integrarse definitivamente en el medio natural.
Este método, contrastado por los técnicos del programa, reduce la dispersión temprana del animal y mejora sus probabilidades de asentamiento, permitiendo una adaptación progresiva a las condiciones reales del entorno.
Además, el ejemplar lleva colocado un collar de radiomarcaje que permitirá a los equipos científicos monitorizar sus desplazamientos, su comportamiento territorial y su relación con otros individuos presentes en la zona. Los datos que se recojan en las próximas semanas serán clave para evaluar la integración de Walabi en la población y ajustar, si fuera necesario, las estrategias de seguimiento y apoyo.

Del abismo a los 2.401 ejemplares
La liberación de este lince en Doñana adquiere todo su significado cuando se pone en contexto histórico. A principios de este siglo, apenas quedaban 94 ejemplares de lince ibérico en toda la Península Ibérica, la mayoría concentrados en territorio andaluz. La especie se encontraba al borde de la extinción definitiva. Dos décadas después, el último censo disponible, correspondiente a 2024, sitúa la población peninsular en 2.401 individuos, de los cuales 836 se encuentran en Andalucía.
Esa recuperación no ha sido fruto del azar. Detrás de cada ejemplar que hoy habita los montes y dehesas españolas hay años de trabajo científico, coordinación entre administraciones.

También el lince ha gozado de proyectos LIFE cofinanciados por la Unión Europea y una red de profesionales, agricultores, propietarios de fincas, cazadores y organizaciones ecologistas que han trabajado en la misma dirección.
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, que participó en el acto de liberación, lo describió como «una historia colectiva de éxito que demuestra que la conservación funciona cuando se apoya en la ciencia, en la cooperación y en una gestión pública constante y rigurosa».
Doñana, pilar histórico
El espacio natural de Doñana no es un escenario elegido al azar para esta liberación. Es uno de los pilares históricos sobre los que se ha construido la recuperación del lince ibérico en España.
Su estructura de marismas, pinares y cotos ofrece las condiciones de hábitat idóneas para la especie, y su papel como corredor ecológico lo convierte en un nodo esencial dentro de la red de subpoblaciones que hoy conforman la distribución peninsular de la especie.
Desde 2007, la Junta de Andalucía ha liberado en el entorno de Doñana-Aljarafe un total de once individuos genéticamente diferenciados con el objetivo de aumentar la variabilidad genética de esta subpoblación y mejorar su viabilidad futura. La experiencia acumulada en más de quince años de intervenciones ha permitido afinar los protocolos y maximizar los resultados de cada suelta, como la de Walabi este martes.

Nuevos frentes abiertos
La expansión del lince ibérico ya no se limita a sus territorios históricos. El censo de 2024 refleja una creciente conectividad entre núcleos de población y la colonización de nuevas áreas que hasta hace pocos años permanecían vacías de la especie.
Zonas como Sierra Arana en Granada, el entorno de Cabra en Córdoba o Sierra María-Los Vélez en Almería son hoy escenarios donde el lince vuelve a dejar sus huellas, señal de una expansión territorial que los técnicos consideran uno de los indicadores más prometedores del programa.
Desafíos urgentes
Este crecimiento exige también nuevas respuestas. Uno de los desafíos más urgentes sigue siendo la reducción de la mortalidad no natural, especialmente la asociada a atropellos en carreteras.
Andalucía ha sido pionera en la implantación de medidas de seguridad vial en zonas de presencia de la especie, desde sistemas anticolisión y señalización avanzada hasta soluciones de ingeniería innovadoras que buscan minimizar el riesgo sin interrumpir la conectividad territorial del animal.

Un trabajo invisible
Detrás de cada liberación de un lince como la de Walabi en Doñana existe un trabajo silencioso pero eficaz que rara vez ocupa titulares: el de los equipos técnicos de la Agencia AMAYA, los veterinarios especializados, los agentes de Medio Ambiente y los investigadores que acompañan a cada ejemplar desde su nacimiento en cautividad hasta su integración definitiva en la naturaleza. Sin ese trabajo de campo meticuloso y sostenido en el tiempo, los resultados que hoy celebra la conservación española serían impensables.
El programa español de recuperación del lince ibérico se ha convertido en un referente internacional, estudiado en foros científicos de todo el mundo y citado como modelo para abordar la recuperación de otras especies amenazadas.
La historia de Walabi, un lince nacido en Portugal que ahora campea libre por los pinares de Doñana, es la última página de un relato que comenzó cuando el futuro de la especie parecía definitivamente cerrado. Hoy, ese relato sigue escribiéndose.