Un pueblo de 40 habitantes en el Pirineo aragonés cultiva semillas de hortalizas que llevaban décadas guardadas en un sobre
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Ara es una localidad del Pirineo aragonés que pertenece al municipio de Jaca, en la comarca de la Jacetania. Tiene unos 40 vecinos en invierno y un pasado agrícola que décadas de éxodo rural fueron dejando atrás. A 936 metros de altitud y a 17 kilómetros de Jaca, es uno de esos pueblos que el mapa dibuja, pero la estadística demográfica casi ha borrado sin misericordia.
La Fundación 3Piedras lleva trabajando en este rincón del Pirineo aragonés desde que la pandemia de 2020 puso de manifiesto que muchas familias no tenían acceso a semillas para cultivar su propia huerta. De aquella urgencia surgió algo más grande de lo que nadie esperaba.
Pueblos con Semilla, el proyecto del Pirineo aragonés que rescata variedades olvidadas
En Ara y en los pueblos del entorno, muchos vecinos guardaban semillas en sobres y cajones sin saber muy bien qué hacer con ellas.
Eran variedades que sus padres o sus abuelos habían cultivado: tomates de tipos que ya no se ven en los mercados, judías, zanahorias amarillas y moradas, lechugas locales, cereales que llevaban décadas sin plantarse.
Frente a ese panorama, apareció «Pueblos con Semilla», el programa de la Fundación 3Piedras que recoge, cataloga y multiplica esas variedades tradicionales.
Trabaja con la Red de Semillas de Aragón y el CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón). Y sorprendentemente, hasta ahora, ha identificado más de 100 referencias y 13 variedades distintas en las comarcas de La Jacetania y el Alto Gállego.
Beatriz Bañales, directora de la fundación, es la cara visible de la iniciativa. El trabajo de campo lo sostienen 40 guardianes de semillas: agricultores, hortelanos y vecinos que aportan sus variedades, las cultivan y las devuelven al circuito.
¿Cómo se guardan décadas de biodiversidad en un sobre?
El detonante que desencadenó este proyecto fue la pandemia. En 2020, con los viveros cerrados, varias familias del Pirineo aragonés que querían plantar su huerta se encontraron sin acceso a semillas.
La solución llegó de donde siempre había estado: los cajones de las casas antiguas y los sobres que nadie había tirado por si algún día hacían falta.
Esas semillas no eran simples curiosidades. Representaban variedades adaptadas durante generaciones al clima y al suelo de los valles pirenaicos, algunas sin nombre conocido más allá del pueblo donde se cultivaban.
Entre las más sorprendentes, el proyecto localizó un melón autóctono de Torres de Berrellén y zanahorias en tonos amarillos y morados que el mercado convencional hace tiempo que descartó.
Y desde luego, la catalogación no basta. Para preservar una variedad, hay que plantarla, cosecharla y guardar semilla cada año. Si no se cultiva, se extingue.
Del huerto al restaurante, sin escalas: la apuesta económica del Pirineo aragonés
Recuperar semillas sin conectarlas con el mercado es conservación, pero no negocio. Por eso «Pueblos con Semilla» trabaja en paralelo con «Del Surco al Mantel», una alianza que une a los productores de la red con restaurantes locales.
El mecanismo funciona con acuerdos de preventa. ¿Y cómo es esto? Pues el restaurante se compromete a comprar parte de la cosecha antes de que esta se produzca, lo que reduce el riesgo económico del agricultor y garantiza al cocinero una materia prima singular.
El objetivo, más allá de la gastronomía, es facilitar el relevo generacional y el liderazgo femenino en el campo pirenaico.
El modelo tiene potencial en un territorio donde el turismo de montaña y la gastronomía local atraen visitantes, pero rara vez generan economía estable para quienes viven allí todo el año.
Primer premio Rural Emprende Aragón 2026: 6.000 euros y cobertura regional
En marzo de 2026, el proyecto se llevó el primer premio de los IV Premios Rural Emprende Aragón, convocatoria organizada por la Fundación Caja Rural de Aragón, Embou y CARTV. El galardón incluye 6.000 euros y cobertura en Aragón TV y Aragón Radio.
El premio reconoce proyectos de emprendimiento rural que demuestren «innovación, sostenibilidad, creación de empleo y retención de población» en municipios de menos de 15.000 habitantes. Los otros finalistas fueron los siguientes:
- CistusLab (Peralta de Alcofea): laboratorio compartido de fabricación de cosméticos.
- Ecoradiz (Pina de Ebro): cultivo y recuperación del regaliz.
- Flor de Lis (Alcorisa): unidad móvil de podología para zonas rurales.
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