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Euforia en la comunidad botánica: Argentina mejora un 48% la productividad de sus pinos y dispara su velocidad de reforestación

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina logró mejorar hasta un 48 % la productividad volumétrica del pino híbrido que produce en Misiones, la principal provincia forestal del país. El avance es resultado de más de treinta años de mejoramiento genético forestal desarrollados en la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo, según informa el Gobierno de Argentina.

El programa de mejoramiento no se limita a una única especie. Abarca las tres variedades de pino más plantadas en la región: el Pinus taeda, el Pinus elliottii y un híbrido desarrollado por el propio INTA conocido como F1 INTA-PINDO.

Los resultados más altos, que abarcan el 48 % de incremento volumétrico, corresponden a este último, que supera con amplitud el rendimiento de los materiales genéticos utilizados en generaciones anteriores.

¿Cómo mejoró el INTA hasta un 48 % la productividad de los pinos en Misiones?

La técnica se basa en la selección de árboles superiores dentro de las plantaciones actuales, la multiplicación de su material genético en condiciones controladas y la generación de híbridos con características específicas de rendimiento y calidad de madera.

El proceso, que el INTA lleva perfeccionando desde hace más de tres décadas, combina criterios de volumen, forma del tronco y resistencia para obtener plantines con un potencial de producción mayor desde el momento en que se plantan.

Los tres resultados por especie son los siguientes. El Pinus taeda alcanza un incremento de hasta un 24 % en volumen respecto al material de referencia; el Pinus elliottii logra un 25 % de mejora frente a las semillas de los huertos originales; y el pino híbrido F1 INTA-PINDO llega al 48 % de incremento volumétrico en comparación con generaciones previas. Cristian Rotundo, investigador de la EEA Montecarlo, lidera el equipo responsable de estas mejoras.

¿Cómo llegan los pinos mejorados a las plantaciones argentinas?

El eslabón entre el laboratorio y el monte son los viveros forestales. El Vivero Arco Iris, ubicado en Puerto Esperanza (Misiones) y dirigido por Luis Kutz, trabaja en asociación con el INTA desde hace más de veinticinco años. Kutz confirma que «los materiales mejorados tienen una ganancia interesante en producción», según declaraciones recogidas por Argentina Forestal.

Además, señala que el vivero distribuye plantines certificados hacia las plantaciones de Misiones y regiones vecinas, cerrando el circuito entre la investigación y el terreno.

La propagación genética a escala requiere ese tejido de viveros especializados. Un plantín con genética mejorada tiene un ciclo productivo de entre 15 y 25 años, lo que convierte la decisión de qué semilla se utiliza hoy en una variable de impacto a largo plazo: los árboles plantados en 2026 definirán el volumen y la calidad de la madera disponible en la década de los cuarenta.

¿Qué significa el avance para la reforestación y la industria forestal argentina?

El programa tiene un efecto directo sobre la soberanía tecnológica del sector forestal argentino. Históricamente, buena parte del material genético utilizado en las plantaciones de Misiones provenía del exterior. El germoplasma certificado que hoy produce el INTA reduce esa dependencia y permite que la cadena forestal-industrial completa (desde el vivero hasta el aserradero) opere con materiales de origen nacional y rendimiento verificado.

La reforestación se beneficia en dos dimensiones. La primera es el volumen: más madera por hectárea en el mismo ciclo de tiempo significa mayor densidad forestal con la misma superficie plantada. La segunda es la rentabilidad: plantaciones con 48 % más de producción volumétrica generan mayor retorno en los mismos veinte años de ciclo, lo que hace más viable la inversión en nuevas plantaciones y, con ello, la expansión del área forestal.