Carnet de conducir

Esto es lo que te puede pasar si haces el examen del carnet de conducir con gafas inteligentes y te pillan: la Guardia Civil avisa

El uso de dispositivos de intercomunicación no autorizados también conlleva una multa de 500 euros

Sacarse el carnet de conducir es un proceso que nadie puede eludir si quiere ponerse a los mandos de un coche o cualquier vehículo a motor en España. Este proceso consta de dos fases muy claras: el examen teórico y el examen práctico. La DGT introdujo el pasado año una serie de novedades en el examen teórico, incluyendo vídeos reales, nuevas señales, aunque se mantuvieron los tres fallos como límite para aprobar.

Para el examen teórico se deben emplear bastantes horas, ya sea acudiendo a clases, estudiando o haciendo tests similares a los que aparecen en el examen. Para algunos aspirantes es sencillo, pero otros encuentran más dificultades. En vez de aumentar y mejorar el estudio, algunos optan por una vía más rápida, pero totalmente ilegal, como lo es copiar o utilizar la tecnología para recibir las respuestas de forma fraudulenta.

La Guardia Civil ha dado un paso más en la detección del fraude tecnológico y ha detectado a un aspirante que utilizaba gafas inteligentes para transmitir las imágenes del examen al exterior. El uso de los móviles o los pinganillos es un clásico, pero este individuo elevó el intento de fraude a otra dimensión, esta vez fallido. La colaboración de la Benemérita con la Jefatura Provincial de Tráfico en La Rioja fue exitosa, pero estas gafas inteligentes ya han entrado de lleno en el mercado.

La investigación de la Guardia Civil llevó a comprobar que el dispositivo permitía al aspirante captar la pantalla del examen de forma totalmente natural, sin movimientos sospechosos, enviando la señal en tiempo real a una persona situada en el exterior, quien le dictaba las respuestas correctas a través de un minúsculo audífono. En este caso fue detectado, pero no es nada sencillo, ya que son estéticamente idénticas a unas gafas de sol o de vista tradicionales.

Las gafas inteligentes de nueva generación se han consolidado como un asistente personal siempre activo, capaz de ofrecer información en tiempo real sin necesidad de usar las manos. Estos dispositivos emplean pantallas Micro LED de alta luminosidad o sistemas de audio por conducción ósea para mostrar datos y reproducir contenido de forma discreta y eficiente. El problema es cuando se utilizan para usos fraudulentos, como en el caso del examen teórico de la DGT.

Una de sus principales ventajas es la conectividad constante que proporcionan. Gracias a sus altavoces integrados, que no bloquean el oído, el usuario puede atender llamadas, escuchar música con alta calidad o enviar notas de voz en distintas aplicaciones. Todo ello sin sacar el móvil del bolsillo, utilizando comandos de voz como «Hey Meta» para interactuar con la inteligencia artificial integrada. Esta permite, por ejemplo, obtener sugerencias de lugares cercanos, resolver dudas sobre actividad física o gestionar recordatorios y avisos importantes.

Estas gafas destacan por incorporar herramientas avanzadas como traducción simultánea de voz y texto en más de 35 idiomas, indicaciones de navegación paso a paso o incluso un teleprompter invisible pensado para presentaciones profesionales. A esto se suma su capacidad audiovisual, con cámaras Ultra HD que alcanzan ángulos de visión de hasta 122 grados y grabación en resolución 3K, lo que facilita la captura de imágenes y la emisión de vídeo en directo con total libertad de movimiento. Esto las hace ideales para el día a día, pero muchos delincuentes las están usando para buscar el fraude.

Usar estas smart glasses, al igual que cualquier otro tipo de tecnología, es algo completamente ilegal y está perseguido por las autoridades, además de legislado en la Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial, que califica estas conductas como infracciones muy graves. Esto conlleva una serie de sanciones, siendo la primera la suspensión inmediata del examen. El aspirante es calificado como no apto al momento, sin posibilidad de recurrir.

La normativa vigente no solo hace que el examen quede suspenso al momento, sino que castiga donde más duele a las personas: en su bolsillo. El uso de dispositivos de intercomunicación no autorizados también conlleva una multa de 500 euros. Esta cuantía podría merecer la pena a personas con gran poderío económico que pueden pensar que, si suspenden, pueden volver a presentarse y simplemente perder el dinero.

La realidad es que sí pueden volver a presentarse, pero tienen que esperar un período de seis meses, ya que el uso de estas gafas provoca la inhabilitación temporal, es decir, la prohibición de presentarse a las pruebas para la obtención o recuperación del permiso de conducción durante el mencionado plazo de seis meses.