El automóvil alerta del riesgo de pérdida de empleos en las fábricas por la llegada de robots con forma humana
La irrupción de los robots con forma humana en los entornos productivos está marcando un punto de inflexión en la economía global y podría hacer mella en el sector de la automoción al tener un impacto directo en la fuerza laboral de las fábricas de coches. Una situación que llega en pleno aumento de la competitividad y ajuste de los costes de producción, lo que ha obligado a los fabricantes automovilísticos a automatizar los procesos.
Así lo han denunciado fuentes sindicales del sector de la automoción, en conversaciones con este diario, que han señalado que los robots humanoides prometen aumentar significativamente la productividad en las fábricas, reducir costes operativos y mejorar la eficiencia en tareas repetitivas, peligrosas o de alta exigencia física. Empresas, de sectores como el automovilístico, avanzan hacia modelos operativos en toda su cadena de valor en los que la automatización inteligente desempeña un papel cada vez más relevante.
Robots con forma humana en el automóvil
Un ejemplo de ello es que el Grupo BMW, en el marco de su estrategia por avanzar de forma constante en la digitalización y en la aplicación de la inteligencia artificial en su producción, combina la inteligencia artificial digital con máquinas y robots reales, permitiendo integrar sistemas inteligentes como los robots humanoides en procesos de fabricación del mundo real.
No es la única gran automovilística que emplea este tipo de tecnología en sus fábricas. Hyundai, Renault o marcas chinas como Xpeng o el Grupo Chery también avanzan en la colaboración entre humanos y robots con el objetivo de mejorar sus sistemas productivos.
Para muchas organizaciones empresariales, esta tecnología representa una ventaja competitiva estratégica en un contexto de escasez de talento, envejecimiento de la población activa y creciente presión sobre los márgenes empresariales. Sin embargo, para los sindicatos, este avance tecnológico también plantea importantes riesgos y desafíos para el mercado laboral.
La sustitución parcial o total de determinadas funciones humanas puede generar riesgos de desplazamiento laboral, especialmente en ocupaciones rutinarias y de baja cualificación, pero también en tareas de alta cualificación, así como un deterioro del sistema público.
Impacto en el empleo
Expertos en empleo y transformación digital coinciden en que la velocidad de adopción de estas tecnologías exigirá nuevas políticas de formación, recualificación profesional y adaptación de los sistemas de protección social. El debate ya no gira en torno a si los humanoides formarán parte de la economía, sino sobre cómo gestionar una transición que permita aprovechar los beneficios de la innovación sin aumentar las desigualdades laborales.
La competitividad y la productividad del futuro tienen nombre: humanoides. No obstante, el reto estriba en garantizar que el progreso tecnológico avance acompañado de oportunidades para las personas, promoviendo un modelo de crecimiento sostenible, inclusivo y centrado en el desarrollo del talento humano.
Por ello, los sindicatos exigen abordar este tema desde el punto de vista social, donde el centro sean los trabajadores y trabajadoras y se evite una destrucción masiva de puestos de trabajo y un deterioro del sistema público, con una regulación real y ética, y la implantación de impuestos a los robots que permitan el mantenimiento del actual Estado de Bienestar y de las políticas públicas.
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