La DGT acaba de actualizar la lista de las personas que deben volver a sacarse el carnet de conducir y estas son las afectadas
La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja para mejorar la seguridad vial, razón por la cual ha actualizado los criterios de renovación del carnet de conducir, incorporando nuevas limitaciones relacionadas con enfermedades y medicamentos que pueden influir en la capacidad de conducción.
Algunos medicamentos, incluso aquellos que no requieren receta, pueden reducir la capacidad para conducir de forma segura. Por ello, es importante prestar atención a los posibles efectos adversos que pueden presentar los tratamientos, como la somnolencia, la dificultad para concentrarse o mantenerse alerta, la visión doble o borrosa, la sensación de vértigo, la disminución de los reflejos y la lentitud de reacción, así como la falta de coordinación, la sensación de inestabilidad, los mareos o incluso los desvanecimientos.
Enfermedades que impiden renovar el carnet de conducir
La visión es un elemento fundamental para la conducción. Patologías como el glaucoma avanzado, la retinopatía diabética grave o la pérdida importante del campo visual pueden llegar a impedir la renovación del carnet de conducir.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen otro grupo de riesgo relevante. La insuficiencia cardíaca avanzada, las arritmias graves o antecedentes recientes de infarto pueden provocar episodios repentinos como síncopes o desmayos, lo que supone un peligro significativo al volante.
La diabetes, especialmente cuando requiere tratamiento con insulina, puede generar episodios de hipoglucemia severa que afectan directamente a la concentración y la respuesta. Por otro lado, las alteraciones respiratorias como la apnea del sueño no tratada o la EPOC en fases avanzadas también pueden influir en la aptitud para conducir, ya que provocan somnolencia excesiva y disminución de la atención.
En el ámbito neurológico, enfermedades como la epilepsia no controlada, la esclerosis múltiple en fases avanzadas o determinados tipos de demencia pueden comprometer la coordinación y la capacidad de reacción. Asimismo, enfermedades que afectan a la movilidad, como la artritis reumatoide en estado grave o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), pueden dar lugar a restricciones.
Existen además patologías metabólicas que también se tienen en cuenta. El hipotiroidismo y los trastornos de las glándulas paratiroides pueden implicar renovaciones con vigencia variable, entre uno y diez años, según la evolución y el control médico. En el caso de la diabetes insulinodependiente, la renovación suele establecerse entre uno y cinco años en función del control glucémico.
En cuanto a enfermedades digestivas y renales, el organismo de Pere Navarro presta especial atención a ciertos casos. Por ejemplo, tras un trasplante renal se exige un mínimo de seis meses antes de poder renovar el permiso. En pacientes con nefropatía en diálisis, la DGT puede fijar periodos de renovación de entre uno y diez años, siempre que exista un informe clínico favorable.
En el ámbito de la salud mental, trastornos como la esquizofrenia sin control, el trastorno bipolar en fases severas u otras patologías psiquiátricas importantes pueden alterar el juicio, la toma de decisiones y la respuesta ante situaciones imprevistas, motivo por el cual la DGT puede denegar la renovación del permiso.
Medicamentos
Algunos medicamentos pueden reducir de forma importante la capacidad para conducir, ya que afectan a la atención, los reflejos o el estado de alerta. Entre ellos se encuentran los utilizados para tratar trastornos del sueño, la ansiedad, la psicosis, la depresión, la epilepsia, el párkinson, el dolor, las migrañas, la demencia, así como algunos fármacos para alergias, afecciones oculares, gripe y catarro.
- Los medicamentos para los trastornos del sueño, como los hipnóticos, pueden provocar somnolencia, disminución de la atención y reducción de la capacidad de reacción, lo que incrementa el riesgo al volante.
- En el caso de la ansiedad, los ansiolíticos también pueden producir somnolencia, falta de concentración y menor capacidad de respuesta ante imprevistos.
- Los antidepresivos, utilizados en la depresión, pueden causar nerviosismo, ansiedad, somnolencia, alteraciones de la coordinación e incluso visión borrosa.
- Los fármacos para la gripe y el catarro pueden generar somnolencia como efecto secundario, afectando al estado de alerta durante la conducción.
- Los analgésicos utilizados para el dolor pueden provocar somnolencia, mareos, disminución de la capacidad de concentración y de reacción, lo que puede comprometer la seguridad.
- En el caso de los antihistamínicos y otros antialérgicos, es frecuente la aparición de somnolencia y visión borrosa, lo que puede afectar directamente a la conducción.
- Los antimigrañosos pueden producir somnolencia, mareos, fatiga, debilidad e incluso alteraciones en la concentración.
- Las afecciones oculares tratadas con colirios pueden generar visión borrosa temporal, lo que reduce la precisión visual necesaria para conducir con seguridad.
- Los antipsicóticos, utilizados en la psicosis, pueden provocar somnolencia, mareos, agitación y sensación de cansancio.
- Los antiepilépticos, empleados en el tratamiento de la epilepsia, pueden causar somnolencia, episodios repentinos de sueño, espasmos, visión borrosa y confusión.
- Los antiparkinsonianos pueden producir somnolencia, mareos, fatiga, debilidad y reducción de la capacidad de reacción.
- Los fármacos utilizados en la diabetes pueden provocar hipoglucemia, lo que puede afectar gravemente a la concentración y a la capacidad de respuesta.
