La DGT cambia los exámenes de conducir en 2026: ya no necesitas tanta memoria
Desde el 1 de enero de 2026, los exámenes teóricos para obtener el carnet de conducir en España han experimentado un cambio significativo. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado la inclusión de vídeos con situaciones de riesgo en el examen, con el objetivo de evaluar la capacidad de los aspirantes para percibir y reaccionar ante diferentes escenarios en la carretera. Este cambio, que busca sustituir parte del aprendizaje memorístico tradicional, pretende fomentar la anticipación y la toma de decisiones, habilidades fundamentales para reducir la siniestralidad vial.
La introducción de vídeos en los exámenes teóricos no es una idea completamente nueva. Ya en 2016, la DGT comenzó a trabajar en la reforma, con la intención de incorporar situaciones dinámicas en las que los aspirantes pudieran mostrar su capacidad para identificar y reaccionar ante riesgos en tiempo real. María Seguí, en ese entonces directora de la DGT, afirmaba que el objetivo era «proponer una situación dinámica en la que pasan cosas diferentes. El aspirante debe contestar después a una pregunta sobre dicha situación».
El gran cambio en los exámenes de conducir en 2026
«Desde hace tiempo la prueba teórica para obtener el carné ya incorporaba contenidos sobre seguridad vial entre la materia teórica que cualquier aspirante a conductor debe tener clara para circular con suficiente seguridad. Ahora se da un paso más, porque identificar un riesgo con suficiente antelación permite anticiparse y evitar accidentes si se adoptan decisiones como reducir la velocidad, frenar, cambiar la trayectoria del vehículo, etc. La idea, que ya se ha desarrollado con éxito en países como Alemania, Bélgica, Francia, Finlandia, Letonia o Reino Unido, es incluir un vídeo en el examen teórico para la obtención del permiso de conducir», detalla la DGT.
El cambio que finalmente se ha materializado este año responde a un objetivo claro: reducir el aprendizaje puramente memorístico, tan común en los exámenes actuales, y promover una formación más cercana a situaciones reales que los futuros conductores encontrarán en las calles. Según la DGT, «la idea es que el aspirante sea entrenado para que sea capaz de percibir correctamente los riesgos en la conducción y, por tanto, reducir los siniestros viales».
Los vídeos que formarán parte del nuevo examen teórico no serán simples grabaciones, sino que se centrarán en situaciones de riesgo que los futuros conductores deben identificar y evaluar en tiempo real. Estos vídeos incluirán cruces con poca visibilidad, cambios de luces en semáforos, vehículos que circulan a alta velocidad, maniobras peligrosas o situaciones que impliquen la presencia de peatones o ciclistas.
Una vez visualizado el vídeo, se formularán preguntas tipo test que evalúan la percepción del riesgo de los aspirantes. Este cambio en los exámenes de conducir sólo afectará al permiso de conducción tipo B.
Una necesidad respaldada por expertos
Sergio Olivera, secretario general de la Confederación Nacional de Autoescuelas de España (CNAE), ha destacado en varias ocasiones la necesidad de modernizar el examen para que fuera más acorde con los riesgos reales de la conducción. «Lo que se pretende es huir del aprendizaje estrictamente memorístico. «En la mayoría de los casos, no se trata de que los aspirantes no conozcan la norma, sino de que no tienen interiorizada la importancia de cumplirla». Para él, el hecho de que muchos alumnos se preparen para el examen simplemente repitiendo test hasta memorizar las respuestas no es la forma ideal de aprender a conducir.
Ahora, las autoescuelas deberán adaptar sus métodos de enseñanza para incluir una mayor formación en la percepción del riesgo. «Queremos mejorar la calidad de la formación del teórico, evitar la memorización y facilitar que el aspirante adquiera la inmediatez y la rapidez necesaria para percibir un riesgo que te puedes encontrar en cualquier momento en circulación», explica Montserrat Pérez, subdirectora de Formación y Educación Vial de la DGT.
Conducción preventiva
La conducción preventiva es una habilidad clave para anticiparse a los imprevistos en la carretera. El control de la distancia de seguridad y la observación constante son esenciales para evitar accidentes y garantizar una conducción segura. Mantener una distancia adecuada entre vehículos es crucial para prevenir colisiones por alcances.
En condiciones de mal tiempo o cuando circulamos por carreteras de un solo carril, se recomienda aumentar la separación, llegando a tres segundos o más. En túneles, por ejemplo, la distancia mínima debe ser de 100 metros o cuatro segundos. Además, mantener una separación hacia atrás es fundamental durante los adelantamientos para no poner en peligro a otros vehículos.
El centrado de la atención es otro aspecto esencial. Es necesario mantener la vista al frente, anticipando cualquier peligro y usando los espejos retrovisores de manera frecuente para observar el entorno.
Evitar distracciones como el móvil, la radio o el GPS es fundamental para no perder el control de la situación. Un conductor atento puede reaccionar mejor ante situaciones imprevistas, como adelantamientos, incorporaciones a otras vías o intersecciones complicadas, donde una buena observación puede marcar la diferencia y evitar accidentes.
