Mascotas
Animales domésticos

En 1933 entró al palacio un perro que hasta entonces solo servía para morder los talones del ganado: casi un siglo después, esa raza es el emblema personal de la monarquía británica

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En 1933, un corgi entró por primera vez en un palacio de la familia real británica. Hasta ese momento, la raza se dedicaba a arrear ganado en las granjas de Gales, con mordiscos en los talones de las vacas que las hacían moverse de un lado a otro. Casi un siglo después, esa misma raza es el emblema personal de la monarquía británica.

El primer corgi llegó a palacio para dos hermanas que entonces eran niñas, las princesas Isabel y Margarita. Según el Royal Collection Trust, la organización que administra la colección real británica, ese gesto marcó el inicio de casi un siglo de corgis en la familia real.

¿Cómo llegaron los primeros corgis a la familia real británica en 1933?

El primer corgi de palacio se llamaba Dookie y llegó junto a otro ejemplar de la misma raza, una perra llamada Jane. La familia real adquirió a ambos perros en 1933 para las princesas Isabel y Margarita, hijas del duque y la duquesa de York, según el Royal Collection Trust.

Las niñas habían disfrutado jugando con un ejemplar de raza Pembroke que pertenecía a los hijos del vizconde Weymouth, y esa experiencia impulsó a sus padres a sumar sus propios corgis a la casa real. Desde entonces, la raza no volvió a salir de palacio.

¿De dónde salió el nombre de Dookie, el primer corgi de la familia real?

El nombre oficial de Dookie era Rozavel Golden Eagle, aunque en la familia pasó a la historia con un sobrenombre. Ese apodo surgió cuando lo enviaron a un centro de entrenamiento, antes de instalarse de forma definitiva con la familia.

El personal del centro, consciente de que el animal terminaría en la casa del duque de York, quien más adelante sería el rey Jorge VI según el Club Canino Americano (AKC), empezó a llamarlo Dookie entre ellos. Cuando el perro volvió con la familia, solo respondía a su nuevo apodo, y ese nombre se quedó para siempre.

El fotógrafo Marcus Adams retrató a Dookie junto a las princesas Isabel y Margarita en el castillo de Windsor, en marzo de 1941, durante la última sesión que la familia compartió con él. Esa fotografía quedó como uno de los registros más conocidos de los primeros corgis reales.

¿Quién fue Susan, la corgi que dio origen a la dinastía canina de Isabel II?

A Dookie lo siguió Susan, la corgi que el rey Jorge VI regaló a la entonces princesa Isabel por su decimoctavo cumpleaños. Todos los corgis que tuvo Isabel II a lo largo de su vida descienden de esta perra, el punto de partida de casi un siglo de corgis reales.

Esa tradición, sin embargo, había nacido antes que Susan, con la reina madre, que compró uno de estos perros para sus hijas cuando eran pequeñas. Isabel II mantuvo la costumbre durante sus setenta años en el trono, hasta volverse sinónimo de la raza Pembroke Welsh Corgi, según el Club Canino Americano.

Gracie, una hembra de corgi galés de Pembroke, fotografiada en Christchurch, Nueva Zelanda. Foto: Bernard Spragg, dominio público (CC0), vía Wikimedia Commons

¿Cómo se convirtió el corgi en el emblema personal de la monarquía británica?

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 llevó esa asociación a la audiencia mundial. En el video, la reina aparecía junto a sus corgis y el agente James Bond, interpretado por Daniel Craig, en una escena que mostró a la raza como una mascota simpática y leal.

Algunos criadores de Pembroke Welsh Corgi usaban esa fama para presentar a sus propios ejemplares.

«Esta es la raza que tiene la reina de Inglaterra», explicaba la criadora Anne Bowes en declaraciones recogidas por el CCA. La comparación con la reina ayudó a que el público general reconociera a la raza, incluso fuera del Reino Unido.

Los corgis de la reina hoy

Dennis Sprung, presidente del Club Canino Americano, señaló que Isabel II se interesaba personalmente por los pedigríes y las camadas de cada corgi que criaba. Esa dedicación acompañó a la raza desde Dookie hasta los últimos ejemplares que tuvo la reina.

Isabel II murió en 2022, tras setenta años en el trono. Sus corgis pasaron entonces a su hijo, el príncipe Andrés, casi un siglo después de que Dookie llegara por primera vez a un palacio de la familia real británica.