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Verano

El plan a 80 km de Madrid por menos de 2 euros que convierte a los niños en arqueólogos por un día

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Qué difícil es hacer planes con los niños en verano, cuando estos sólo quieren ir a la piscina o a la playa, pero si vives en una ciudad como Madrid o en cualquier municipio cercano, debes saber que existen muchas otras cosas que podemos hacer y algunas de ellas no sólo divertidas e interesantes, sino además sorprendentes. Es el caso del plan que ahora os proponemos. No está en la capital precisamente sino a 80 km de Madrid pero promete ser de los más especiales que los niños vivan este verano ya que les sirve para ser arqueólogos por un día, descubriendo el yacimiento neandertal más importante del mundo.

Con las vacaciones ya en marcha y el calor apretando en toda la Comunidad de Madrid, muchas familias buscan alternativas que vayan más allá de lo habitual. No siempre es fácil encontrar propuestas que enganchen a los niños y, al mismo tiempo, aporten algo diferente. Por eso, cada vez tienen más tirón las escapadas de un día que combinan naturaleza, historia y experiencia práctica. Y este plan reúne precisamente todo eso. Está cerca, es muy asequible y ofrece una experiencia poco común ya que consiste en adentrarse en un enclave donde se investiga cómo vivían los neandertales hace miles de años. No se trata sólo de visitar un lugar, sino de entenderlo, recorrerlo y, en cierta manera, vivirlo como si se formara parte de una excavación real.

El plan a 80 km de Madrid por menos de 2 euros que convierte a los niños en arqueólogos por un día

Para disfrutar de este plan hay que salir de la capital y poner rumbo a Pinilla del Valle, en la sierra norte. Allí es donde se encuentra el conocido Valle de los Neandertales, un enclave que, aunque no todo el mundo lo tenga en el radar, lleva décadas siendo clave para entender cómo vivían nuestros antepasados.

El lugar empezó a estudiarse a finales de los años 70, cuando apareció la primera cueva, y desde entonces no han dejado de encontrarse restos. Lo interesante es que no se trata de un único punto, sino de varios yacimientos en los que han ido apareciendo huellas de animales, herramientas y restos humanos que permiten hacerse una idea bastante clara de cómo era la vida hace miles de años. Con el paso del tiempo, las excavaciones han ido aportando datos que han cambiado bastante la imagen que se tenía de los neandertales. Ya no se habla sólo de supervivencia, sino también de comportamientos más complejos, algo que hasta hace no tanto generaba dudas entre los investigadores.

Un plan en el que los niños aprenden y se divierten

Una de las claves de esta visita es que no se queda en el típico paseo en el que alguien explica y los demás escuchan sin más. Aquí hay un esfuerzo claro por hacer que todo se entienda, especialmente para los niños, que son los que más disfrutan la experiencia. De este modo, a lo largo del recorrido se van viendo distintos puntos del valle y se explica qué ocurría en cada uno. Hay zonas que sirvieron como refugio para grupos de neandertales y otras que, en cambio, fueron ocupadas por animales. Eso ayuda a entender que no era un único espacio con una sola función, sino un lugar que se fue utilizando de formas muy distintas con el paso del tiempo.

Además, el formato está pensado para que no se haga pesado. Las explicaciones son bastante accesibles y, al estar sobre el terreno, todo se entiende mucho mejor que en un libro o en clase. Es de esos planes en los que los niños casi sin darse cuenta están aprendiendo.

Cuánto cuesta y cómo organizar la visita

Las visitas se hacen en grupos y duran unas dos horas aproximadamente. Se organizan varios turnos a lo largo del día, de martes a domingo, normalmente por la mañana y también a primera hora de la tarde, aunque los horarios pueden cambiar en festivos.

Se pueden hacer durante buena parte del año, desde primavera hasta finales de noviembre, pero hay un parón en verano. Entre mediados de agosto y mediados de septiembre no hay visitas porque es cuando se realizan las excavaciones, así que conviene tenerlo en cuenta antes de organizar la escapada. Por otro lado, el precio es, sin duda, uno de los grandes reclamos. La entrada general cuesta 2 euros, los niños de entre 8 y 12 años pagan solo 1 euro y los más pequeños no tienen que pagar. Eso sí, el pago se hace allí mismo y en efectivo, y lo recomendable es reservar con antelación para no quedarse sin plaza.