El blog de Paloma García Pelayo

Amancio Ortega, tapando bocas

Amancio Ortega
Amancio Ortega en un fotomonaje de Look / Gtres

Quizá la propuesta de Amancio Ortega como candidato al Premio Princesa de Asturias de la Concordia por sus donaciones al sistema sanitario no llegue a ningún lado, pero nada ni nadie puede deshacer la realidad aplastante: este lunes aterrizaba en Zaragoza, procedente de China, el primer avión de Inditex con 300.000 mascarillas cuando nuestro país, España, y todos nosotros más lo necesitábamos. Queda otro cargamento por llegar. Este sábado, su generosidad cumple 84 años.

Sí, Ortega es el hombre más rico de España. No tengo ni sus millones, ni su bombardier con capacidad para 12 pasajeros, ni su yate llamado ‘Valoria’ de 32 metros de eslora, pero estoy muy agradecida por sus continuos gestos, por sus donaciones, por su generosidad. Son sus posibles y puede hacer con ellos lo que les venga en gana. Cholo, como llamaban a Ortega en su tierra desde chaval, parte y probablemente se quede la mejor parte, pero también comparte. No conozco de nada al empresario, ni a sus hijos ni a nadie de su familia. Soy una española más que compra en Zara y paga sus impuestos, pero le agradezco que en estos momentos trágicos que vivimos ayude a su país, que es el mío también y el suyo, probablemente. Todo lo que he leído sobre él me habla de un hombre sencillo; sí, forrado, inmensamente rico, pero sencillo, que ama a su tierra y en ella ha erigido ese imperio de Inditex. Es de los pocos que quedan de una generación que levantó nuestro país después de la maldita Guerra Civil. De origen llano y muy currante, huye de la notoriedad, de la fama y de la prensa. Hasta que cumplió 63 años no se dejó fotografiar. Fue su director de Comunicación, Diego Copado, quien le habló de la importancia de incluir una foto en la carta con la que se suele presentar la memoria de una empresa. Él, nada partidario de los retratos, cedió y posó para la primera memoria de Inditex en septiembre de 1999. La imagen llegó después a los medios, ávidos de una instantánea del enigmático Ortega. Fue la única que existió durante un año más.

Amancio Ortega
Amancio Ortega durante la 4º edición de ‘CSI Casas Novas’ en La Coruña, 2019./ GTRES

La fotógrafa gallega Mercedes Moralejo intentó fotografiarlo después, sin que él lo supiese, durante el Concurso Internacional de Saltos de Vigo, con la mala suerte de que las pocas instantáneas que consiguió se borraron. Descubrió el fiasco después de comunicar al periódico para el que trabajaba que tenía la exclusiva. ¡Menudo disgusto! No podía quedarse ahí y al día siguiente decidió volver al recinto hípico y hablar con Ortega. Le contó el problema con su cámara y con la dirección del periódico. El empresario la escuchó atentamente y le contestó: “cada uno en la vida necesita tener claro lo que quiere ser y cómo quiere ser y qué está bien y qué está mal” y le explicó que no le gustaban las fotografías “porque, como hice siempre, me gustaría seguir haciendo cosas tan normales como dar un paseo por la playa o tomar un café en una terraza de la plaza María Pita, mientras leo el periódico. Sé que si empiezo a salir en los medios esto se acaba”. Le insistió en que para protegerse de ETA había ciertos sistemas seguridad, pero que la protección de la intimidad era “mucho más difícil de conseguir y solo se logra evitando ser un personaje público”. Mercedes no tomó la foto. Lo cuentan Xabier R. Blanco y Jesús Salgado en “Amancio, de cero a Zara”(La Esfera de los Libros).

Quienes le conocen aseguran que es muy observador, trabajador y muy individualista. Sé que comenzó con 14 años como chico de los recados en una camisería coruñesa llamada Gala. Seis años antes había llegado A Coruña desde Busdongo y Tolosa con su familia por un nuevo empleo ferroviario de su padre. Era espabilado y en ocasiones atendía el mostrador. Después se marchó a trabajar junto a sus hermanos a una tienda de confección de la familia Castro Quintás. Es entonces cuando conoce a Rosalía Mera, su primera mujer. Fue dependiente y luego viajante. Tras largas jornadas de trabajo, decide independizarse y con su hermano Antonio y su amigo Cañás Caramelo fundan GOA (las iniciales de los 2 hermanos al revés). Rosalía y la mujer de Antonio, a las máquinas de coser; los hombres, atendiendo y llevando el negocio. Las primeras prendas que confeccionaron fueron cucos para abrigar bebés.

Amancio Ortega
Amancio Ortega en Split, 2019./ GTRES

Pero el observador Amancio descubre en la bata femenina la prenda por antonomasia. En esa década de los sesenta, muchas mujeres españolas salían a la calle en bata. Fue el despegue de un imparable Amancio. En 1974 abre el primer Zara. Para entonces el matrimonio ya disfrutaba de sus dos hijos, Sandra y Marcos. Rosalía había dejado la empresa al nacer el varón con parálisis cerebral en 1971. Se dedica de lleno a él y a Paidea, fundación que crea para trabajar por la inserción de personas discapacitadas. Amancio, a la empresa. Viaja a menudo, conoce a Flora Pérez, también dependienta de la firma, y el matrimonio se separa.  Para entonces, Zara ya había empezado a galopar por todo el territorio español. Se divorcian en 1986 y, dos años después, abre en Portugal la primera tienda de la también imparable expansión internacional. En 2001, Inditex salió a bolsa y ese mismo año se casa con Flora Pérez, madre de Marta (1984), su hija más conocida en la prensa, casada en segundas nupcias con Carlos Torreta, gran aficionada a los caballos y muy fotografiada en las citas hípicas. En 2011 Amancio Ortega anunció por carta a sus empleados que dejaba la presidencia del grupo Inditex. Hoy el empresario es feliz abuelo de 5 nietos.

Generosidad

Cuando en 1990 compra un avión Falcon 900 por 2.500 millones de las entonces pesetas, prioriza su uso al equipo de trasplantes del hospital coruñés Juan Canalejo, cuando la empresa no lo utiliza. Es el español más rico y repite en el sexto puesto del ranking mundial de Forbes, con una fortuna de 70.000 millones de euros, pero también es el hombre que a través de su Fundación Amancio Ortega donó en 20 millones de euros a Cáritas en 2012, la mayor en la historia de esta asociación benéfica; es el hombre que avala un programa de 600 becas de bachillerato en Estados Unidos y Canadá (ha fletado aviones para repatriar a los estudiantes que cursaban allí cuando se decretó el estado de alarma); y es el hombre que en 2015 donó 17 millones de euros a hospitales de Galicia y Andalucía, y que hace 3 años destinó 320 millones de euros a la sanidad pública español para equipamiento y tratamiento del cáncer.

Amancio Ortega
Amancio Ortega durante el evento ‘CSI Casas Novas’ en 2017./ GTRES

Hay quien lo critica. No puedo entenderlo. Su dinero salva vidas. Es generosidad, te caiga bien o no. A mi no me sorprende que ahora done mascarillas y que ponga a disposición del sistema sus fábricas para la confección de material textil sanitario que se necesite. No me sorprende, solo lo agradezco infinito.

En su cumpleaños me viene a la memoria la colosal sorpresa que su hija Marta le preparó en su 80 aniversario, en la sede de Inditex en Arteixo: toda la plantilla al completo cantándole Celebration (de Kool & The Gang), durante un largo recorrido por las instalaciones. Brutal. Él, emocionado. Este sábado celebra un nuevo aniversario y el resto, sus mascarillas, que han protegido a los que la necesitaban y también, tapado muchas bocas. Muy feliz cumpleaños tenga usted.

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