Todo apunta a que Rosalía convertirá la cruz en la joya más viral de 2026 y estas son las claves
Escenarios de inspiración religiosa y joyas históricas sitúan la cruz en la nueva era de Rosalía
La iconografía espiritual marca la estética del 'LUX' Tour 2026
En Lux, su nuevo álbum, y en la inminente LUX Tour 2026, Rosalía no presenta solo una evolución musical, sino la construcción de un imaginario total donde lo sagrado, lo íntimo y lo contemporáneo conviven en una tensión constante. La artista se adentra en un territorio profundamente simbólico, marcado por la espiritualidad y la iconografía religiosa, utilizando referencias católicas como ángeles, monjas y cruces no como ornamento, sino como signos reinterpretados que hablan de fe, disciplina, deseo y autoconocimiento dentro de una narrativa estética minuciosamente construida.
Esta idea se trasladará a la gira, que entre marzo y abril pasará por ocho ciudades españolas con un escenario diseñado como una cruz o una catedral contemporánea, reforzando la sensación de que cada concierto será una experiencia colectiva casi ritual. El blanco actúa como hilo conductor de toda la estética, un color ligado a la pureza, al silencio y al cambio, que también se refleja en una escenografía dominada por telas y sábanas que evocan amplitud y recogimiento, como ya se vio en la escucha privada del álbum en Barcelona.
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Dentro de este contexto visual y simbólico, la joya cobra un papel especial. El caso más llamativo aparece en el videoclip de La perla, donde Rosalía camina por las calles de Los Ángeles con un cinturón de castidad, una pieza que generó debate por su fuerte carga histórica y política y que funciona como símbolo de control, vulnerabilidad y poder. Desde ese momento, la joya deja de ser un simple adorno para convertirse en una forma de expresión, un mensaje que acompaña y refuerza el relato artístico.

Rosalia lleva un rosario o collar con una cruz. (Foto: Redes Sociales)
La cruz emerge entonces como el objeto clave de esta etapa. Uno de los símbolos más antiguos y persistentes de la humanidad, presente en la joyería desde sus orígenes y capaz de atravesar civilizaciones, religiones y estilos sin perder su potencia. Talismán en la Roma imperial, emblema de fe y estatus en la Edad Media, objeto de ornamento sentimental en siglos posteriores, la cruz ha sabido transformarse sin diluir su significado. Hoy regresa al centro de la moda liberada de una lectura exclusivamente religiosa y reinterpretada como objeto de identidad, protección y afirmación estética.




Cruz realizada en oro blanco de 18 kts adornada por diamantes naturales y oníx, de Joyas Antiguas Sardinero.
Si pensamos en las piezas que podrían acompañar este relato visual, surgen cruces de oro blanco con diamantes y ónix, de líneas rotundas y contraste casi litúrgico, capaces de dialogar con una estética austera y poderosa. También cruces de oro amarillo salpicadas de amatistas y topacios, más barrocas, más expresivas, cercanas a una espiritualidad exuberante y emocional. O diseños con zafiros, geometría y simetría, que conectan con la idea de orden y devoción desde una mirada moderna. Incluso las cruces más sobrias, minimalistas, casi frágiles, adquieren fuerza cuando se leen como amuletos personales más que como símbolos explícitos.




Cruz realizada en oro amarillo de 18 kts con perlas cultivadas, de Joyas Antiguas Sardinero.
Este tipo de piezas se encuentran en espacios especializados como Joyas Antiguas Sardinero, una casa fundada en 1998 en Santander por Pilar Lobato, cuya trayectoria se ha construido desde el conocimiento profundo y la pasión por la joyería antigua. Su colección recorre estilos que van desde finales del siglo XVIII hasta los años ochenta, pasando por el Art Nouveau, el Art Decó o la época Chevalier, y responde a un perfil de cliente que busca joyas de época realizadas en oro o platino, con piedras naturales y brillantes, valorando la singularidad y el saber hacer del orfebre frente a la producción contemporánea en serie.