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¿Por qué Dirty Dancing nos sigue levantando el ánimo 30 años después?

Dirty Dancing tiene el poder de levantarte el ánimo y hacerte pensar que podrás hacer todo lo que te propongas

¿Por qué Dirty Dancing nos sigue levantando el ánimo 30 años después?
¿Por qué Dirty Dancing nos sigue levantando el ánimo 30 años después?

Más de una generación ha jugado a imitar a Patrick Swayze y Jennifer Grey, millones de personas en el mundo guardan el estribillo de la canción o cambian de cadena al descubrir que vuelven a poner en la televisión Dirty Dancing. Esta película marcó un antes y un después, nos sabemos las frases de memoria, soñamos con aprender a bailar como la protagonista, sin importar la edad que tengamos. Dirty Dancing tiene el poder de levantarte el ánimo y hacerte pensar que podrás hacer todo lo que te propongas y es que realmente nunca debes permitir que nadie te arrincone.

Dirty Dancing la película que te levantará el ánimo

Dirty Dancing es una película que engancha. No importa si la hemos vista, una, dos o cincuenta veces, si la ponen en la televisión o hemos tenido un día duro, merece la pena volver a verla. Aunque nos sabemos algunos trozos de memoria y en algunas partes, sin que nadie mire nos lanzamos a bailar como su no hubiera un mañana, no importa, hay días que es imposible resistirse a la magia de Dirty Dancing.

Es una película de bailarines que rompió esquemas. Dirty Dancing se estrenó en la gran pantalla en nuestro país en 1988. En aquellos tiempos no era apta para todos los públicos, verla era casi un sacrilegio, en plena adolescencia o EGB. La historia de amor entre dos mundos muy distintos que cautivó al mundo tenía una potente banda sonora que hacía imposible no escucharla una y otra vez.

La música de Dirty Dancing es uno de los elementos clave. Ambientada en un club de campo elitista de los años 60, toda la estética y el ritmo que posee nos traslada a otra época con mucho ritmo. Al más puro estilo ‘Grease’ en la estética de algunos personajes, es ese momento de grandes cambios que trajo consigo la libertad. En esta historia vemos la lucha de una joven por ser ella misma.

Todas éramos Baby. Jennifer Grey se convirtió en una mujer que consiguió lo imposible. La ‘chica del montón’ se queda con el guapo de la película. Los rasgos de la actriz eran singulares, no tenía un aspecto muy Hollywood, una nariz relativamente grande que le daba personalidad. Ese pelo rebelde con la que todas hemos luchado y un cuerpo normal. Nada que ver con las bailarinas rubias y explosivas con las que competía.

Nos enseño que el amor y el ritmo van de la mano. El baile es algo que gusta, verlo y practicarlo, es una forma de expresión que realmente enamora. La química entre Grey y Swayze es total y absoluta. El ‘malo’ y rebelde profesor de baile Johnny Castle, caía rendido a los pies de una joven dispuesta a conocerse a ella misma. El ritmo y la grandeza de esta película no tienen rival alguno, llevan al espectador hasta el éxtasis final, cuando realizar su actuación más complicada.

En la película se trataban algunos temas tabú. El aborto o la sexualidad, en aquellos tiempos, los 60 en Estados Unidos o los 80 en España eran temas casi prohibidos. Verlos en una película que defendía la libertad de poder hacer lo que uno quiere era casi un sacrilegio. Baby era una joven que empezaba a vivir el amor de la mano de un novio que era el tipo de chico que querían sus padres, pero ella no.

The Time of My Life es la canción por excelencia que siempre nos hará sonreír. Por muy mal que haya sido nuestro día, esta canción nunca fallará. Podemos ponerla a máxima potencia o dejar que nos inunde e imitar a los protagonistas. La desigualdad entre los protagonistas o los mensajes ocultos de esta película salen a la luz cada vez que la vemos. El mundo de clases que permanece apartado de la vida de una joven que ha sido educada como en otra realidad paralela.

Algunas frases de película que nos emocionan

  • «¡A mí me da miedo todo! me da miedo lo que vi. me da miedo lo que hice. quién soy. y especialmente tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo» Le dijo Baby a Johnny.
  • «¡Vamos, señoras! ¡Dios no les hubiera dado ese par de maracas si no quisiera que las agitaran!». A este grito aprendían a bailar mambo en Kellerman´s.
  • «Este es mi espacio y ese es el tuyo». Johnny puso en su sitio a Baby.

Después de este recuerdo que, seguro que tenemos grabado a fuego en nuestra mente, podemos incluso escuchar a los protagonistas hablando entre ellos. 30 años después Dirty Dancing es una película motivacional por excelencia. Si has tenido un día duro, es hora de que busques algunas escenas o empieces a verla de nuevo, siempre hay escenas que te harán sonreír.

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