Tatoi: el histórico cementerio real donde descansará Irene de Grecia
Tatoi es el cementerio real situado al norte de Atenas donde descansan los principales miembros de la monarquía griega
En Tatoi será enterrada la princesa Irene de Grecia junto a sus padres y su hermano Constantino
A pesar de décadas de abandono y de los incendios sufridos en 2021, el cementerio conserva su carácter solemne y simbólico

El cementerio real de Tatoi, situado a unos 30 kilómetros al norte de Atenas, es un lugar cargado de historia, simbolismo y memoria para la monarquía griega. Entre pinos, cipreses y eucaliptos, en las estribaciones del monte Parnés, descansan los miembros más destacados de la dinastía de los Glücksburg. Allí será enterrada la princesa Irene de Grecia, fallecida en Madrid el pasado 15 de enero a los 83 años, en el Palacio de la Zarzuela, rodeada de su familia y especialmente de su inseparable hermana, la Reina Sofía.
Tatoi no es un cementerio convencional. Forma parte de la inmensa finca del antiguo Palacio Real de Tatoi, una propiedad de más de 4.200 hectáreas que durante décadas fue la residencia de verano -y más tarde permanente-, de la familia real griega. En este enclave natural, alejado del bullicio de la capital, los monarcas buscaban descanso, privacidad y contacto con la naturaleza. Con el paso del tiempo, el lugar se convirtió también en el panteón oficial de la Casa Real helena.

Los Reyes Felipe y Letizia junto a Doña Sofía en un funeral. (Foto: Gtres)
Las tumbas, en su mayoría sencillas y de mármol blanco, se distribuyen al aire libre, integradas en el paisaje forestal. No hay grandes mausoleos ni construcciones ostentosas: predomina la sobriedad, acorde con la tradición ortodoxa y con el carácter íntimo del lugar. En una colina cercana se encuentra la pequeña Iglesia de la Santa Resurrección, de estilo bizantino, que custodia espiritualmente el recinto funerario.
En Tatoi reposan los padres de Irene de Grecia, los reyes Pablo I y Federica de Hannover, así como su hermano, el rey Constantino II, fallecido en 2023. También están enterrados otros monarcas de la Grecia moderna, como Jorge I, fundador de la dinastía, y varios príncipes y princesas que marcaron la historia del país. Para Irene, regresar a este lugar para su descanso eterno supone volver a sus raíces, al escenario de su infancia y a los recuerdos familiares que siempre conservó con cariño.




Los Reyes Felipe y Letizia junto a Doña Sofía en Tatoi. (Foto: Gtres)
La historia del cementerio de Tatoi
El palacio y la finca de Tatoi fueron adquiridos en 1872 por el rey Jorge I con la intención de crear una explotación agrícola y una residencia estival. A finales del siglo XIX se construyó el palacio principal, de estilo neoclásico, con influencias centroeuropeas y escandinavas, reflejo del origen danés del monarca. Los jardines y los edificios auxiliares -lechería, carnicería, herrería, bodegas-, convirtieron la finca en un auténtico complejo autosuficiente. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1948, Tatoi se convirtió en residencia permanente de los reyes Pablo y Federica y de sus hijos, Sofía, Constantino e Irene. Allí crecieron rodeados de naturaleza, animales de granja y una vida relativamente sencilla para una familia real. La Reina Sofía ha recordado en numerosas ocasiones los aromas del bosque, la brisa entre los árboles y las veladas familiares como algunos de los recuerdos más felices de su vida.




El cementerio de Tatoi. (Foto: Gtres)
Sin embargo, la historia de Tatoi también está marcada por la tragedia. En 1967, tras el golpe de los Coroneles y la abolición de la monarquía, la familia real se vio obligada al exilio. La finca quedó abandonada durante décadas, sufrió saqueos, deterioro y vandalismo, y el cementerio fue descuidado durante años. En 2003, el Estado griego nacionalizó la propiedad y comenzó un proceso de inventario y conservación de más de 100.000 objetos históricos. A esto se suma uno de los momentos más dramáticos ocurrió en agosto de 2021, cuando un devastador incendio forestal arrasó gran parte del monte Parnés y alcanzó los terrenos de Tatoi. Aunque las tumbas reales no sufrieron daños irreparables, el paisaje quedó marcado por el fuego, con árboles calcinados y un entorno desolador que acentuó el carácter melancólico del lugar.
Pese a todo, Tatoi sigue siendo un símbolo de la historia contemporánea de Grecia y de los lazos entre la realeza griega y la española. La Reina Sofía ha visitado el cementerio en numerosas ocasiones para rendir homenaje a sus padres y a su hermano, y ahora acompañará también a Irene en su último viaje.