UNA ETAPA DURA

La nueva ‘roca’ de la reina Isabel para afrontar su momento más difícil

La muerte del duque de Edimburgo ha dejado a la reina Isabel en una situación de profunda tristeza y carente del que ha sido su mayor apoyo más de siete décadas.

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La reina Isabel vive sus horas más bajas. El pasado 9 de abril, la monarca se enfrentaba a una de las pérdidas más devastadoras de su vida, la muerte del que ha sido su compañero los últimos setenta y tres años, el duque de Edimburgo. El Príncipe fallecía en el Castillo de Windsor a los noventa y nueve años apenas unas semanas después de recibir el alta médica tras casi un mes ingresado y una intervención cardíaca. No ha llegado a trascender si en el momento en el que el Duque abandonaba el hospital ya se preveía el fatal desenlace y, por eso, prefería pasar sus últimos días en casa.

Felipe de Edimburgo en su última imagen / Gtres

A pesar de la delicada situación de los últimos tiempos, la reina Isabel ha mantenido su agenda oficial, haciendo gala una vez más de su férreo compromiso con la institución. Aunque en estos momentos se encuentra de luto y el funeral de su marido está previsto para el próximo día 17 de abril, la monarca ha hecho una demostración de entereza y ha interrumpido sus días de duelo para cumplir con un compromiso muy importante. Su Majestad ha participado en la despedida de Earl Peel, el que ha sido hasta hace poco su Lord Chamberlain, puesto que ahora ocupará el exdirector general del MI5, Andrew Parker. Un acto que ha tenido lugar de puertas hacia dentro y del que, por tanto, no hay constancia gráfica.

No será hasta el sábado cuando veamos de nuevo a la Reina que, a pesar de encontrarse en un momento crítico y estar a punto de cumplir noventa y cinco años, no parece probable que tenga intención de ceder el testigo al príncipe Carlos, al menos de momento. Varios expertos han confirmado a este digital que en Windsor es creciente la preocupación por la monarca, ya que ha pasado muchos años junto al duque de Edimburgo, pero que su compromiso con su deber es tal, que no va a dar un paso hacia atrás mientras tenga fuerzas para cumplir con él.

Reina Isabel
La reina Isabel y Felipe de Edimburgo en una de sus últimas imágenes /Gtres

Una labor para la cual, además de los evidentes apoyos de los herederos más directos, esto es, el príncipe Carlos y su hijo mayor, el duque de Cambridge, la Reina cuenta con uno muy especial, el de la condesa de Wessex. La esposa de su hijo menor, Sophie Rhys Jones se ha convertido en casi una confidente para la monarca, y ha sabido ganarse su cariño con su buen hacer y su profesionalidad. A esto hay que sumar que cuando se cumpla la última voluntad del príncipe Felipe, serán los Wessex quienes se conviertan en duques de Edimburgo, un motivo más para que la reina Isabel se apoye en ellos en un momento más que complicado. Esto será más adelante, ya que, según la legislación vigente, tendrá que ser el próximo rey, Carlos de Inglaterra, quien cree de nuevo el título y se lo otorgue a su hermano menor.

Reina Isabel II/Gtres
La monarca en uno de sus recientes compromisos / Gtres

Aunque Eduardo y Sophie no ocupan un lugar preponderante dentro de “La Firma”, la polémica del príncipe Andrés y la marcha de los duques de Sussex ha hecho que adquieran un mayor protagonismo. De hecho, al margen de Carlos, fueron ellos de los primeros en acompañar a la Reina en estos duros momentos y quienes revelaron cómo habían sido las últimas horas de vida del Duque. Una prueba más que evidente de que, en especial Sophie, tiene todas las garantías para ser la ‘nueva roca’ en la que se sustente la monarca.

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