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La reflexión más dolorosa de Belén Rueda sobre la muerte de su hija: "Vi el terror de verdad"

Belén Rueda ha vuelto a recordar la muerte de su hija María, fallecida con 11 meses

La bebé murió a consecuencia de una cardiopatía congénita

La niña permaneció ingresada durante once meses en un hospital público

Belén Rueda por las calles de Madrid. (Foto: Gtres)
Belén Rueda por las calles de Madrid. (Foto: Gtres)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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El dolor de perder a un hijo es una herida que nunca termina de cerrarse. Así lo ha vuelto a expresar Belén Rueda, que ha compartido una de las reflexiones más duras y sinceras sobre la muerte de su hija María, fallecida con apenas 11 meses a causa de una cardiopatía congénita severa. «Me hubiera gustado saber que mi hija venía con una cardiopatía, a lo mejor hoy seguiría viva», ha confesado la actriz, poniendo el foco en la importancia del diagnóstico precoz y en cómo los avances médicos podrían haber cambiado el destino de la pequeña.

María, la segunda hija de Belén Rueda y del productor Daniel Écija, nació en los años noventa. Poco después del parto, los médicos detectaron que padecía una grave afección cardíaca. La niña permaneció ingresada durante once meses en un hospital público, donde sus padres vivieron una auténtica montaña rusa emocional. En aquella época, las visitas estaban limitadas a apenas dos horas al día, lo que obligaba a los padres a pasar largas jornadas en los pasillos, compartiendo miedos e incertidumbre con otras familias en situaciones similares. «En ese primer momento estás muy perdido y no sabes dónde dirigirte», ha recordado la actriz en una reciente entrevista. El diagnóstico llegó de forma abrupta, sin margen de preparación. «Cuando nos lo dijeron a su padre y a mí, no podíamos respirar», ha confesado.

Belén Rueda en el bautizo de sus hijas. (Foto; Gtres)

Belén Rueda en el bautizo de sus hijas. (Foto; Gtres)

El impacto fue devastador. No solo por la gravedad de la enfermedad, sino por la sensación de falta de información y de acompañamiento que, según explica, era habitual hace casi tres décadas. Hoy, la medicina ha avanzado de manera notable. Muchas cardiopatías congénitas pueden detectarse durante el embarazo gracias a pruebas prenatales específicas, e incluso algunas se intervienen antes del nacimiento. Ese progreso es el que lleva a Belén Rueda a plantearse una pregunta que la acompaña desde hace años: si el diagnóstico hubiera sido temprano, ¿habría cambiado el desenlace? «Yo hablo de hace 28 años y es posible que, con lo que tenía María entonces, a lo mejor hoy seguiría viva», ha lamentado.

Lejos de quedarse paralizada por el dolor, la actriz transformó su duelo en compromiso. Desde la muerte de su hija, colabora activamente con la Fundación Menudos Corazones, entidad dedicada a apoyar a niños con cardiopatías y a sus familias. De hecho, es presidenta de honor de la fundación y una de sus voces más visibles. Aquellas conversaciones en los pasillos del hospital, donde los padres buscaban consuelo y orientación, sembraron la semilla de una red de apoyo que hoy ofrece información, acompañamiento psicológico y recursos prácticos.

Belén ha reconocido que durante muchos años no pudo hablar abiertamente del tema. El duelo fue largo y atravesó todas sus fases: negación, rabia, impotencia y una tristeza profunda. «Sentí mucha rabia, vi el terror de verdad», ha explicado en otras ocasiones. La pérdida de un hijo, ha dicho, es lo más antinatural que puede experimentar una madre. Sin embargo, con el tiempo ha aprendido a convivir con esa ausencia. La herida sigue ahí, pero ya no sangra como al principio.

Tras la muerte de María, la actriz encontró fuerzas en su otra hija, Belén, que entonces tenía tres años, y dos años más tarde volvió a sonreír con el nacimiento de Lucía. Ambas han crecido alejadas del foco mediático en lo posible, aunque vinculadas al mundo audiovisual: una como actriz y la otra en tareas de producción.

Belén Rueda y su hija Belén Écija en un photocall. (Foto: Gtres)

Belén Rueda y su hija Belén Écija en un photocall. (Foto: Gtres)

A lo largo de su vida, Belén Rueda también ha enfrentado otros desafíos, como el ictus que sufrió en 2018 y que le obligó a replantearse su ritmo de trabajo y su manera de gestionar el estrés. Pero ninguna experiencia ha marcado tanto su existencia como la muerte de María. Por eso insiste en la necesidad de invertir en investigación y en reforzar el diagnóstico temprano: porque la información, subraya, es vital para tomar decisiones. Con su testimonio, la actriz no solo honra la memoria de su hija, sino que da voz a miles de familias que atraviesan situaciones similares. Su lamento no es solo una expresión de dolor, sino también una llamada a la conciencia colectiva: que el avance médico y el apoyo social sigan creciendo para que, algún día, menos padres tengan que enfrentarse a una pérdida tan devastadora.

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