Respira tranquila

Raquel del Rosario relata cómo fue el momento en el que su hijo casi pierde la vida

Raquel del Rosario/Gtres
Raquel del Rosario contó con pelos y señales cómo un puma atacó a su hijo Mael /Gtres

Raquel del Rosario siempre ha sido muy celosa de su intimidad. Sin embargo, cuando ha querido dar voz a algún que otro asunto no ha dudado en utilizar las redes sociales. La que fuera vocalista de El sueño de Morfeo ha relatado cómo vivió uno de los momentos más duros de su vida cuando un puma intentó acabar con la vida de su hijo Mael. “Siempre he dicho en tono de broma que un día, los ángeles de la guarda de mis hijos dimitirían por estrés”, ha comenzado diciendo antes de remontarse al pasado 26 de agosto. Día en el que la oscuridad invadió su vida, aunque solo fuera por unos momentos.

’Unos milímetros más y no lo hubiese logrado’, fueron las palabras del doctor. Supe entonces que su ángel no se había ido, estuvo ahí, sosteniendo esos milímetros que separaban la vida de la muerte”, ha contado la cantante. El pequeño había salido al jardín a coger algo de fruta del árbol cuando, de repente, Raquel escuchó un grito que “aún sigue resonando en mi cabeza, al igual que la imagen que vi al girarme”. “Un puma se había abalanzado sobre él y lo hería ferozmente con sus zarpas. Inmediatamente dejé de percibir el mundo, aún hoy no logro entender como atravesé el jardín en milésimas de segundo o de dónde provenía la fuerza que me hizo golpear repetidamente al animal con mis puños hasta quitárselo de encima”, ha explicado Raquel del Rosario.

La intérprete que formó parte del elenco de Los Serrano ha indicado que su marido Pedro apareció en el momento justo “al igual que un segundo puma”. “Logramos entrar en casa sin más incidentes, alertamos a los vecinos y salimos al hospital. Mi corazón se rompió por completo cuando le vi salir de la cirugía. Toda la fuerza que aquella mañana me había invadido se esfumó dejándome completamente indefensa ante un dolor que desconocía por completo. Me invadió el miedo. Si alguien me hubiese dicho en ese momento viendo su estado, que tres días después saldría corriendo del hospital jamás lo hubiese creído”, ha revelado entrando más en detalles sobre ese episodio que nunca deseó vivir.

Raquel ha contado también la reacción del pequeño, y ha asegurado que él mismo ha dicho que no va a volver a ir a por fruta “para que no se enfade el tigre”. “Estas semanas hemos ido transitando ese dolor, sintiéndolo y aceptándolo, sin huir de el. Refugiándonos una vez más en la naturaleza, impredecible como un animal salvaje o la erupción de un volcán, pero sanadora y mágica a la vez. La vida nos habla a través de acontecimientos que muchas veces escapan a nuestra comprensión, que nos invitan a soltar el control, nos sitúan en el ahora y nos recuerdan que nuestros hijos son un precioso préstamo de la vida, que su alma tiene su propio plan ante el que solo podemos otorgar amor y dedicación”, ha dicho Del Rosario.

Raquel del Rosario en una imagen de archivo./Gtres
Raquel del Rosario en una imagen de archivo./Gtres

«Cuando regresamos a casa del hospital, el vecindario estaba lleno de camiones de prensa que cubrían la noticia. Me acurruqué en el asiento del coche mientras contemplaba la escena por la ventanilla y sentí estar viviendo una auténtica película. Los vecinos nos habían hecho llegar cartas, regalos, comida y demás detalles a casa. Las autoridades encargadas de controlar y proteger la vida salvaje estuvieron pendientes de nosotros en todo momentos y días más tarde vinieron a visitarnos a casa. Mael estaba fascinado y no paraba de contar y escenificar como había ocurrido todo. Es admirable como lo ha llevado y lo rápido que han ido sanando sus heridas”, ha continuado explicado en otro post.

La actriz ha tenido que recordar el momento en el que llegaron las autoridades para recoger muestra de ADN y hacerla algunas preguntas. “Mientras revisaban los alrededores, descubrieron que el puma seguía agazapado en mi jardín a pesar de que habían pasado varias horas. Siguiendo el protocolo que dicta la ley de California, se vieron obligados a sacrificarlo. Nos hubiese gustado y me consta que a ellos también, que el desenlace con respecto al animal hubiese sido otro, pero esa decisión no nos correspondía a nosotros”, ha detallado.

“Desde la ventana observé como el otro puma que resultó ser su hermano regresaba al jardín acompañado de su madre. Ella se posicionó junto al cuerpo sin vida de su hijo e intercambiamos una mirada de dolor que jamás olvidaré (no se pueden imaginar los sueños que he tenido con ella). Salí de casa con el corazón roto y un sinfín de sentimientos encontrados por todo lo sucedido, pero en aquel momento solo podía pensar en proteger a Leo y estar cerca de Mael, el eterno e irremediable amante de los animales”, ha sentenciado el escrito. Sin duda, un testimonio desgarrador.

 

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