AMOR SOBRE RUEDAS

Mario Conde y Adriana Torres, una pareja que se consolida: «Estamos muy bien»

La pareja mantiene una relación desde que terminó el confinamiento

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Fue en el mes de octubre cuando se conoció que el exbanquero Mario Conde estaba de nuevo enamorado. Su relación con Adriana Torres Silva, marquesa de Casa Mendaro, comenzó tras el confinamiento y desde entonces los dos se han vuelto inseparables. Después de disfrutar de un verano en el norte de España, concretamente en Santander, además de en Salamanca, la pareja sigue tan enamorada como el primer día y ambos residen en Andalucía. Allí es donde pasan la mayor parte del tiempo ya que, mientras Adriana tiene su residencia cerca de la localidad de Utrera, Conde pasa largas temporadas en Los Carrizos, la finca que de su propiedad, ubicada en la sierra norte sevillana, en concreto en Castilblanco de los Arroyos, a tan solo una hora de donde vive su pareja.

Mario Conde
El exbanquero pasa largas temporadas en Andalucía donde reside su nueva pareja/Gtres

«Mario está muy ilusionado ante esta nueva etapa de su vida. Los dos están felices», confirmaron al conocerse su romance, fuentes cercanas a VANITY FAIR. Y así continúan. La pareja disfrutaba hace unos días de un almuerzo en un restaurante de la capital hispalense hasta donde se trasladaron en la motocicleta de Adriana. Tras compartir mesa y mantel, los dos abandonaron el establecimiento conversando y dando un tranquilo paseo, ataviados con ropa de abrigo y llevando su mascarilla. Siempre discreto, pero educado, antes de marcharse del lugar Mario Conde solo confirmó que «estamos muy bien».

Mario Conde y Adriana Torres Silva
La pareja ha paseado su amor por las calles de Sevilla/Gtres

Y es que hay veces que sobran las palabras. Su hija Alejandra desvelaba hace unas semanas que había pasado unos días en Sevilla con ellos y que les veía muy felices. La marquesa de Casa Mendaro está totalmente integrada en la familia del que fuera Presidente de Banesto. Su historia de amor comenzó dos años después de que Conde confirmara que salía con Pilar Marín, una sevillana 27 años menor que él, con la que incluso llegó a plantearse una boda. Habría sido la tercera. Mario se casó en primeras nupcias con Lourdes Arroyo, tuvieron dos hijos Alejandra y Mario, y estuvieron casados 34 años hasta que su mujer falleció a causa de un tumor cerebral en el año 2007.

Tres años más tarde comenzó una relación con María Pérez-Ugena, una profesora de Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos con la que contrajo matrimonio después de doce meses de noviazgo. Seis años después, en febrero de 2016, se divorciaron de mutuo acuerdo después de no superar una crisis que comenzó en verano. Comenzaba, con una separación, uno de los años más complicados para él. Fue arrestado por delitos contra la Hacienda pública, blanqueo de capitales y organización criminal. Pero la investigación implicaba también a sus dos hijos, Mario y Alejandra, a quien se consideró ‘codirectora de la trama’, y que sufrió arresto domiciliario debido a unas dramáticas circunstancias familiares. Su hijo estaba gravemente enfermo y el juez la permitió estar con él durante el durísimo tratamiento. La causa terminó archivándose en 2018 y hoy en 2020 la situación de la familia es totalmente diferente.

Adriana Torres Silva

Adriana Torres Silva ha llegado a la vida de Mario Conde cuando este atraviesa un momento dulce. Tranquilo y feliz, esta reconocida pintora a nivel mundial se ha enamorado de uno de los hombres de más éxito entre las féminas de los últimos tiempos. La marquesa de Casa Mendaro tiene 52 años, está divorciada del empresario Felipe del Cuvillo Cano, y es madre de tres hijas. Licenciada en Bellas Artes, ha expuesto sus obras por medio mundo y pertenece a una de las familias aristocráticas más relevantes de nuestro país, que además tiene vinculación con la reina Fabiola de Bélgica.

De hecho, esta relación con la Casa Real belga la hizo ser portada de las revistas del cuore con solo 20 años, cuando se le atribuyó un romance con Felipe de Bélgica, actual monarca del país. El romance no existía, pero sí una gran amistad entre los abuelos maternos de Adriana, los duques de Miranda, y los reyes Balduino y Fabiola, que llegaron incluso a veranear en el palacio propiedad de la familia de la sevillana en Navarra.

 

 

 

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