La guerra mediática entre Fernando Carrillo y Catherine Fulop parece haber alcanzado su punto más alto y polémico, dejando atrás cualquier atisbo de discusión personal para transformarse en un conflicto cargado de amenazas, acusaciones y un fuerte repudio social. Lo que comenzó como un cruce de opiniones políticas sobre la situación de Venezuela terminó escalando a un terreno delicado y alarmante, luego de que el actor venezolano realizara una advertencia pública que fue señalada como una posible conducta delictiva.
La reciente aparición de Fernando Carrillo en el programa La mañana con Moria, conducido por Moria Casán en El Trece, prometía ser una entrevista centrada en su defensa del gobierno de Nicolás Maduro y en su mirada sobre el presente político venezolano. Sin embargo, rápidamente el foco se desplazó hacia su pasado personal y, en especial, hacia su conflictiva relación con su ex esposa, Catherine Fulop, con quien estuvo casado entre 1990 y 1994 en una de las parejas más mediáticas de la televisión latinoamericana de los años noventa.
Fernando Carrillo en el programa ‘La mañana con Moria’. (Foto: RRSS)
El detonante inmediato del nuevo escándalo fue una declaración previa de Fulop, quien, consultada por la prensa sobre Carrillo, decidió marcar distancia y evitar la confrontación directa. «No le doy a ese personaje un ápice de mi bella vida. Amo a Moria, pero me estoy cuidando. A cada cochino le llega su 3 de enero», expresó la actriz, dejando en claro que no tenía intención de reavivar viejos conflictos. Lejos de apaciguar los ánimos, esas palabras parecieron encender aún más el enojo del actor.
Durante su participación en el ciclo televisivo, Carrillo primero optó por minimizar a su ex esposa, destacando que junto a él había protagonizado su telenovela más exitosa, Abigaíl, y sugiriendo que luego de esa etapa su carrera no volvió a alcanzar el mismo nivel. No obstante, el clima cambió drásticamente cuando lanzó una frase que generó indignación inmediata: aseguró que tenía «unos videítos» privados de Catherine Fulop y que podría publicarlos si ella continuaba hablando de él, ya fuera de forma positiva o negativa. Aunque afirmó que nunca los había difundido y se autodefinió como «un caballero», la amenaza explícita quedó planteada en cámara.
Fernando Carrillo en el programa ‘La mañana con Moria’. (Foto: RRSS)
Las declaraciones provocaron un fuerte repudio en redes sociales y entre especialistas en derechos digitales, quienes recordaron que la amenaza de difundir material íntimo sin consentimiento constituye sextorsión, un delito grave que atenta contra la intimidad, la dignidad y la integridad de las personas. Incluso sin que el material llegue a hacerse público, la sola advertencia puede configurar una conducta penalmente sancionable. Lejos de retroceder, Carrillo profundizó sus ataques contra Fulop, a quien calificó de «vendepatria» y «bruta», y la acusó de desconocer la realidad venezolana y de celebrar hechos recientes en el país. Además, extendió su estilo confrontativo a otros personajes públicos, como el cantante José Luis El Puma Rodríguez, a quien también amenazó con exponer material privado si no pedía disculpas por sus posturas políticas.
Este nuevo capítulo del enfrentamiento deja en evidencia cómo un conflicto personal y político puede derivar en situaciones de extrema gravedad cuando se utilizan la intimidad y la amenaza como herramientas de presión. Mientras Catherine Fulop, hasta el momento, optó por no responder públicamente a estas advertencias, el caso abrió un debate más amplio sobre la responsabilidad de las figuras públicas, los límites del discurso mediático y la necesidad de condenar sin matices prácticas como la sextorsión. Lo ocurrido no solo mancha la imagen del actor, sino que también pone en primer plano la importancia de proteger los derechos digitales y la privacidad, incluso -y sobre todo- en el mundo del espectáculo.