DÍA INTERNACIONAL DEL BESO

Día Internacional del Beso: Besos que nunca olvidaremos y otros que no volverán

Celebramos el Día Internacional del Beso con algunos que han marcado este último año y los que nunca se repetirán

Quién no ha tarareado alguna vez el mítico estribillo de Dani Martín: «Eso es lo que quiero, besos, todas las mañanas me despierten besos, sea por la tarde y siga habiendo besos. Luego por la noche, hoy me den más besos pa’cenar». Hoy 13 de abril, martes, cuando dice el refrán que «ni te cases ni te embarques», se celebra el Día Internacional del Beso. Y, como ya ocurría hace un año, la manera de besarnos ha cambiado radicalmente.

Ahora, igual que sonreímos con la mirada, también tenemos que besar de la misma manera. La mascarilla, convertida en un elemento más de nuestro rostro, ha relegado este gesto de amor a un segundo plano. Las circunstancias mandan y las restricciones dirigen nuestro día a día y han cambiado, radicalmente, nuestra forma de manifestar cariño. Y aun con el tapabocas puesto, no hay nada como un buen beso. Y estos, al menos de momento, siguen restringidos al núcleo de convivientes.

Sara Sálamo e Isco Alarcón
Sara Sálamo e Isco Alarcón escenificaron los nuevos besos de pandemia/Instagram

Este día tan ‘lleno de amor’, quedó acuñado el 13 de abril de 2011 cuando, en Tailandia se celebró un concurso en el que una pareja firmó un nuevo récord besándose durante 46 horas, 24 minutos y 9 segundos. No contentos con esta gesta, dos años después batieron su propia marca con un ósculo más largo que duró, en este caso, 58 horas, 35 minutos y 58 segundos.

Los besos contribuyen a mejorar el estado de ánimo, aumentan las llamadas hormonas de la felicidad: la serotonina, dopamina y la oxitocina. Ayudan a estrechar lazos, aumentan la autoestima y liberan el estrés. También son beneficiosos para el sistema circulatorio ya que al besar aumenta la frecuencia cardíaca, dilata los vasos sanguíneos algo que participa en el aumento de las defensas naturales.

Pero ¿Cuántas clases de beso existen? : están los primeros besos. Los del primer amor, los que hacen que cada fibra de nuestro cuerpo se estremezca y nos haga sentir especiales. Están los besos apasionados, los de los enamorados; los puros y castos, los robados. Los ‘besos de madre’ o ‘de padre’, que son los que curan. Están los besos de cortesía; los de felicidad y alegría, los de consuelo. También los besos virtuales, tan cotidianos desde que la tecnología comenzó a formar parte de nuestro día a día. Y son estos precisamente los que han tomado más importancia o son más asiduos, sobre todo desde que se instauró la videollamada en el confinamiento.

Iker Casillas y Sara Carbonero
Están los besos que no volverán/Gtres

En contraposición están los besos con ciertas connotaciones negativas: el ‘beso de Judas’, el de la traición, el último beso con el que se pone punto y final a una relación, y también el beso del ‘adiós’. Y en este 2020 ha habido varios de estos que nunca volverán: el histórico beso de Iker y Sara en el Mundial de Sudáfrica del año 2010, los que nunca, o al menos de momento, se repetirán entre Isabel Pantoja y su hijo Kiko y, desgraciadamente, los que ya no se darán la Reina Isabel II y Felipe de Edimburgo. Hay que seguir besándose, como decía Sara Montiel, «como si fuera esta noche la última vez», pero mientras la pandemia siga mandando, habrá que hacerlo con precaución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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