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Cantora cambia de dueños y de rumbo: la finca de Paquirri se transformará en cultivo de pistachos

La histórica finca Cantora, heredada por Isabel Pantoja tras la muerte de Paquirri, ha sido vendida a un empresario libanés-francés

La venta requirió la mediación de su hijo Kiko Rivera, lo que facilitó un acercamiento entre madre e hijo

Originalmente dedicada a la ganadería, Cantora podría transformarse en un campo de pistachos

Isabel Pantoja y Cantora. (Foto: Gtres)
Isabel Pantoja y Cantora. (Foto: Gtres)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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El devenir de Cantora, la histórica finca gaditana que fue el hogar de Isabel Pantoja tras la trágica muerte de Francisco Rivera Paquirri, ha dado un giro inesperado. Durante décadas, Cantora fue mucho más que una propiedad: fue testigo de los momentos más íntimos de la familia Rivera-Pantoja, refugio de la tonadillera y escenario de recuerdos imborrables. Sin embargo, tras años de abandono, problemas financieros y deudas que ascendían a 2,2 millones de euros, la finca finalmente ha cambiado de manos, cerrando un capítulo que parecía eterno. La operación se ha concretado con la venta a un empresario de origen libanés y nacionalidad francesa, que pagó 1.200.000 euros tras meses de negociaciones con Isabel Pantoja y la mediación de su hijo Kiko Rivera, cuyo consentimiento era imprescindible para completar la transacción. Este movimiento ha permitido sanear parte de la situación económica de la artista y marca un antes y un después en el futuro de Cantora.

Según ha desvelado Luis Pliego en El tiempo justo, Cantora podría convertirse próximamente en un campo de pistachos, un cultivo que ha triplicado su valor en los últimos años y que combina rentabilidad con sostenibilidad, adaptándose al clima y suelo de Medina Sidonia. Esta transformación supone un cambio radical respecto a la explotación ganadera que caracterizó la finca durante la vida de Paquirri y, más tarde, bajo la gestión de Isabel Pantoja, que incluyó cuadras, naves y jardines diseñados para la vida familiar y la ganadería. Ahora, los amplios terrenos podrían reconvertirse en un espacio agrícola moderno, con producción de pistachos como protagonista, dejando atrás para siempre la huella de los años de esplendor y los recuerdos de la familia.

Isabel Pantoja en Madrid. (Foto: Gtres)

La venta de Cantora no solo tiene implicaciones económicas: también ha supuesto un acercamiento entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera, quienes llevaban años sin hablarse. La necesidad de obtener la firma de Kiko para autorizar la venta desbloqueó la operación y permitió que madre e hijo suavizaran sus diferencias, aunque la reconciliación tuvo un fuerte componente práctico: Isabel buscaba asegurar la operación y controlar la forma en que se resolvían las deudas de la finca antes de aceptar ofertas externas. La transacción también incluyó la compra de la deuda pendiente de Cantora por parte del empresario, un detalle clave que facilitó finalmente la venta tras años de incertidumbre y negociaciones fallidas.

El anuncio del futuro agrícola de Cantora ha sorprendido a muchos, especialmente porque la finca se había consolidado como símbolo del universo familiar y personal de Isabel Pantoja durante casi cuatro décadas. «Se va a hacer una plantación de pistachos, que ha triplicado su precio», ha dicho Luis Pliego, subrayando la lógica económica detrás de la operación. La noticia ha generado emociones encontradas entre quienes recuerdan los días felices de la familia en la finca: José Antonio Canales Rivera ha calificado la venta como «una crónica de una muerte anunciada», evocando los recuerdos que vivió allí y la vida que la finca había albergado.

La finca Cantora. (Foto: Gtres)

La finca Cantora. (Foto: Gtres)

Con Cantora pasando a manos de un empresario extranjero y su posible reconversión en plantación de pistachos, el legado de Paquirri y la historia de Isabel Pantoja toman un rumbo completamente distinto. Lo que fue hogar, refugio y símbolo familiar se transforma ahora en un proyecto agrícola moderno, que promete rentabilidad y sostenibilidad, pero que también cierra definitivamente un capítulo de la vida personal y profesional de la tonadillera, dejando atrás los recuerdos, los conflictos económicos y las emociones que marcaron la finca durante décadas.

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