El escándalo del piso del ex jefe de Gabinete

Trolas Redondo: dice que un piso salió a subasta por 920.000 euros pero oculta que se acabó vendiendo en 1,5 millones

Trolas Redondo: dice que un piso salió a subasta por 920.000 euros pero oculta que se acabó vendiendo en 1,5 millones
  • Irene Tabera | Fernán González

Iván Redondo ha salido a defenderse con un argumento que, como todo lo suyo, es una trola con trampa. El ex jefe de Gabinete de Pedro Sánchez ha citado la subasta de un ático celebrada en su mismo edificio de Diego de León donde vive para sostener que no se benefició de una ganga cuando la Seguridad Social le vendió su piso. Pero de esa subasta sólo ha mencionado el precio de salida, 920.009 euros, y no la cifra que de verdad marca el mercado: la puja ganadora, de 1.510.000 euros, un 64% por encima.

Lo que vale un piso en ese portal ya no es materia de debate. Lo ha comprobado la propia Seguridad Social, que el 5 de marzo de 2026 subastó el ático al mejor postor, con pujas al alza en sobre cerrado. La motivación de la adjudicación, recogida en el expediente, es escueta: «Oferta más elevada».

Ademas, el ex jefe de Gabinete de Sánchez defendió este lunes en El Cascabel, de TRECE, que no compró una ganga, pero se queda con el precio de salida del ático subastado encima suyo y omite la puja final, casi 400.000 euros por encima de lo que él pagó por un piso más grande.

Más pequeño y casi 400.000 € más caro

La comparación retrata la operación de Redondo, porque se trata del mismo edificio, del mismo vendedor y de apenas cinco meses y medio de diferencia. Redondo y su mujer compraron su piso de 147 metros cuadrados en septiembre de 2025 por 1.120.921 euros, por adjudicación directa, sin subasta ni concurso. El ático, más pequeño, se vendió por 389.079 euros más, un 35% por encima de lo que pagó Redondo.

Por metro cuadrado, la diferencia es todavía mayor. Redondo pagó 7.625 euros y el adjudicatario del ático, 15.894, más del doble. Si se aplica ese precio a los 147 metros de su vivienda, Redondo debería haber pagado unos 2,3 millones de euros. El ahorro ronda los 1,2 millones.

«Habría abierto la puerta a fondos de inversión»

En el programa televisivo, Redondo ha defendido que no llevar su vivienda a subasta era su derecho como inquilino, porque renunciar a él «habría abierto la puerta a otros compradores, incluidos fondos de inversión». La ley, efectivamente, le daba prioridad para comprar. Pero ese derecho le garantizaba la compra, no el precio, que no lo fijó el mercado sino la Seguridad Social, muy por debajo de lo que después se pagó en subasta en su mismo edificio.

Su operación es además una excepción. Desde 2005, ningún otro piso del inmueble se ha adjudicado de forma directa sin subasta previa. En ese periodo ha habido 18 subastas y solo dos adjudicaciones directas, en 2015 y 2016, ambas tras quedar desiertas las pujas.

Redondo ha pedido también «hablarle al bicho: a la IA y a los algoritmos». No parece necesario. Para saber si una casa en Diego de León es un bien de mercado, la Seguridad Social ya dio la respuesta en marzo: lo es, y se vende al mejor postor. Salvo cuando el comprador ya vive dentro. Entonces lo que obtiene se parece más a un chollo que a una puja, como confirman los vecinos del edificio, que denunciaron «el chanchullo» de la compra.

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