El sanguinario Jamenei murió alcanzado por un misil en su residencia junto a su hija, su nieta, su yerno y su nuera
La residencia fortificada de Jamenei fue pulverizada en un golpe de inteligencia con datos de la CIA
El ayatolá Alí Jamenei, el sanguinario líder supremo de la dictadura de Irán desde 1989, murió este sábado durante un ataque aéreo conjunto masivo llevado a cabo por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán y otras zonas del país.
Medios estatales iraníes han confirmado este domingo su muerte, declarando que alcanzó el «martirio» mientras cumplía con sus deberes en su residencia oficial, un complejo fortificado en el centro de la capital conocido como la sede del Líder Supremo.
La residencia fortificada de Jamenei en la capital de Irán, considerada uno de los lugares más protegidos del país, fue pulverizada en un golpe de inteligencia preciso, basado en datos de la CIA sobre ubicaciones de líderes clave.
Fuentes iraníes confirmaron que el ataque causó bajas en su círculo familiar inmediato, así lo aseguran la agencia Fars News (cercana la Guardia Revolucionaria Islámica), Tasnim e IRNA. Fars News, citando contactos directos con la oficina del Líder Supremo y fuentes en el hogar, verificó el «martirio» de varios familiares: una hija de Jamenei (no se especifica cuál), un yerno, una nuera y una nieta.
Algunos medios mencionan también un nieto aunque no está confirmado oficialmente. Estas muertes se suman a la decapitación del liderazgo político y militar, agravando el impacto simbólico y psicológico en el régimen.
Un presentador de la televisión estatal de Irán anunció esta madrugada la muerte a Jamenei con voz entrecortada y lágrimas, mientras multitud de personas se reunían en Teherán para el luto oficial de 40 días declarado por el gobierno.