Internacional

El sanguinario Jamenei murió alcanzado por un misil en su residencia junto a su hija, su nieta, su yerno y su nuera

La residencia fortificada de Jamenei fue pulverizada en un golpe de inteligencia con datos de la CIA

  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

El ayatolá Alí Jamenei (Ali Khamenei), el sanguinario líder supremo de la dictadura de Irán desde 1989, murió este sábado durante un ataque aéreo conjunto masivo llevado a cabo por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán y otras zonas del país.

Medios estatales iraníes, ha confirmado este domingo su muerte, declarando que alcanzó el «martirio» mientras cumplía con sus deberes en su residencia oficial, un complejo fortificado en el centro de la capital conocido como la sede del Líder Supremo.

La residencia fortificada de Jamenei en la capital de Irán, considerada uno de los lugares más protegidos del país, fue pulverizada en un golpe de inteligencia preciso, basado en datos de la CIA sobre ubicaciones de líderes clave.

Fuentes iraníes confirmaron que el ataque causó bajas en su círculo familiar inmediato, así lo aseguran la agencia Fars News (cercana la Guardia Revolucionaria Islámica), Tasnim e IRNA. Fars News, citando contactos directos con la oficina del Líder Supremo y fuentes en el hogar, verificó el «martirio» de varios familiares: una hija de Jamenei (no se especifica cuál), un yerno, una nuera y una nieta.

Algunos medios mencionan también un nieto aunque no está confirmado oficialmente. Estas muertes se suman a la decapitación del liderazgo político y militar, agravando el impacto simbólico y psicológico en el régimen.

Un presentador de la televisión estatal de Irán anunció esta madrugada la muerte a Jamenei con voz entrecortada y lágrimas, mientras multitud de personas se reunían en Teherán para el luto oficial de 40 días declarado por el gobierno.

Imágenes satelitales de Airbus mostraron este sábado una humo negro denso elevándose del complejo residencial, con varios edificios severamente dañados por impactos directos.

Israel lanzó alrededor de 30 bombas o misiles de precisión en la primera oleada de la operación (denominada por Furia épica por EEUU y León rugiente por Israel), destruyendo gran parte del sitio.

El ataque formó parte de una campaña más amplia que incluyó strikes contra instalaciones militares, nucleares y de mando en todo Irán, matando también a altos funcionarios como el ministro de Defensa Amir Nasirzadeh, el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour y otros cerca de 40 oficiales de alto rango en total.

El bombardeo no se limitó al complejo de Jamenei. Las operaciones conjuntas alcanzaron múltiples objetivos en Teherán y otras provincias, incluyendo bases de la Guardia Revolucionaria, sitios relacionados con el programa nuclear y militar, y áreas cercanas a instalaciones estratégicas.

Según las noticias de medios iraníes, al menos 133 civiles murieron y más de 200 resultaron heridos en los bombardeos del sábado, con incidentes como un ataque que mató a más de 100 niñas en una escuela primaria cercana a una base militar. Israel ha continuado con nuevas oleadas este domingo, golpeando «el corazón de Teherán», mientras que Estados Unidos e Israel han dicho que las operaciones continuarían «sin interrupción» durante la semana si fuera necesario.

El presidente Masoud Pezeshkian ha condenado  el asesinato como «un gran crimen» y prometió venganza. Irán lanzó retaliaciones con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo, aunque la escala parece limitada por la degradación previa de capacidades. Vladimir Putin calificó el acto como un «asesinato cínico» que viola normas internacionales.Este evento marca un punto de inflexión en la historia de la República Islámica, con incertidumbre sobre la sucesión y posible inestabilidad interna, mientras las operaciones militares continúan.