España
Elecciones 29-N

Sánchez da por amortizado a Puente y lo borra de la campaña del 29-N

Sí quiere sostenerlo para que lidere la parte más aguda de la comunicación de la crisis

Puente al Gobierno: "No dimito porque, si lo hago, parece que me voy porque soy culpable"

Pedro Sánchez ha resuelto el dilema de Óscar Puente con una fórmula a medida de sus intereses: ministro sí, candidato a los focos de la campaña, no. Según ha podido saber OKDIARIO, el presidente del Gobierno ya tiene decidido no utilizar al titular de Transportes en la campaña de las elecciones generales del 29-N, pese a haberle sostenido públicamente en el cargo tras la segunda catástrofe ferroviaria en apenas diez meses. Puente seguirá en el Ministerio, pero lejos de los mítines.

La decisión encaja con la estrategia que Moncloa ha impuesto desde el accidente de Urda, en el que han perdido la vida al menos 69 personas. Sánchez ha sofocado el debate interno sobre la continuidad del ministro con una orden clara: sostener a Puente contra viento y marea para que sea él quien lidere la fase más aguda de comunicación de la crisis y quien traslade el mensaje de que la gestión política del Gobierno no está entre las causas de la tragedia. Un escudo que absorba el golpe mientras el PSOE asume que lo que resta de campaña será un viacrucis.

El último baile

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que Puente era una figura de escenario. El pasado 17 de octubre, Sánchez, Bolaños y Puente se lanzaron a bailar juntos sobre la tarima al ritmo de malibU, de Rusowsky. Tres ministros del Gobierno de España, hombro con hombro, siguiendo el compás de un tema indie como quien celebra que la noche aún es joven. Nadie lo esperaba y todo el mundo lo comentó. Fue la imagen de un Gobierno que se gustaba, que se sabía con el viento a favor y que no tenía reparo en enseñarlo. Hoy esa escena pertenece a otro tiempo. Entre aquel baile y este otoño se interponen Adamuz y Urda, dos nombres que sólo evocan listas de víctimas, y un ministro que ha pasado de marcar el paso junto al presidente a ser guardado en el despacho, lejos de los focos, mientras el resto del partido sale a pedir el voto.

En el Ejecutivo defienden que la salida inmediata de Puente habría dejado descabezado el departamento clave en la gestión y la investigación del accidente, y que políticamente habría sido desastrosa. Una renuncia ahora, sostienen, se interpretaría como una asunción de culpa y una admisión implícita de que las políticas del Gobierno están detrás de los 115 muertos en la alta velocidad en lo que va de año, sumando las víctimas de Urda y las 46 de Adamuz. Es la misma lógica que el propio Puente ha trasladado en privado al Gobierno: dimitir equivaldría a declararse culpable, como adelantó OKDIARIO.

Pero una cosa es mantenerlo como cortafuegos y otra exponerlo en campaña. En el PSOE dan al ministro por amortizado de cara a la cita electoral, y él lo sabe. Esto supone, además, renunciar a uno de los perfiles más activos del Gobierno en redes sociales. Puente se ha ganado a pulso el título de mayor tuitero del Consejo de Ministros, aunque esa faceta le ha jugado más de una mala pasada. Fue sorprendido utilizando varias cuentas en X para ensalzar su propia gestión, y llegó a copiar en su perfil oficial el mensaje de una de esas cuentas anónimas, que después borró.

Tampoco hay que olvidar el episodio de la influencer estadounidense a la que Renfe pagó 2.100 euros y cuatro billetes gratuitos para publicar un vídeo elogiando el AVE, contenido que Puente compartió después en sus redes como si se tratara de una opinión espontánea. Un historial que, con 115 muertos sobre la mesa, convierte al ministro en un lastre que Sánchez prefiere mantener en el despacho y lejos del escenario.