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Rusia levanta una flota fantasma de barcos de gas similar a la del petróleo para burlar a la UE

Bruselas ha vetado totalmente la compra de gas a Rusia a aprtir del 1 de enero de 2027

Rusia está expandiendo su flota fantasma de buques petroleros para sortear los vetos internacionales a su crudo hacia el gas natural licuado (GNL), cuya compra ya ha empezado a limitar Europa y que prohibirá totalmente a partir de enero de 2027 para no seguir financiando la invasión de Ucrania por parte de Vladímir Putin.

Según la firma de inteligencia marítima Windward, tres buques metaneros de 20 años de antigüedad fueron vendidos a una empresa recién formada en Turquía, y dos de ellos fueron posteriormente abanderados en Sierra Leona. Este país se ha convertido en una plaza clave para el tonelaje vinculado a Rusia y sujeto a sanciones.

Winward señala que el registro de buques de Sierra Leona es un coladero para que Rusia pueda inscribir buques vinculados a este país. «De los 156 buques cisterna y gaseros que han emitido señales AIS en los últimos 60 días bajo bandera de Sierra Leona, 93 están sancionados por EEUU, la UE o el Reino Unido, todos ellos relacionados con Rusia», señala el informe.

Rusia ya inició hace 18 meses la puesta en marcha de una flota fantasma de buques de GNL, similar a la del petróleo. El problema es que los primeros intentos fueron identificados y sancionados por Occidente.

Ahora la flota fantasma de buques metaneros habría crecido hasta alcanzar los 18. «Algunos son buques más antiguos adquiridos específicamente para operaciones de flota oscura, incluido su uso en el proyecto autorizado Arctic LNG 2. Otros son buques más modernos, con clasificación para hielo, construidos expresamente para el desarrollo de proyectos de GNL en el Ártico ruso», explica Winward.

Vladimir Putin, presidente de Rusia.

Los tres últimos buques metaneros habrían sido vendidos en febrero, antes del inicio de los bombardeos de Israel y Estados Unidos a Irán, en medio de las cada vez mayores limitaciones a la compras de GNL ruso por parte de Europa y del Reino Unido.

Todo apunta, por tanto, a que Rusia está replicando el modelo de la flota fantasma de petróleo para dar salida a su producción y seguir ingresando ingentes cantidades de dinero por su energía para financiar su guerra. Porque el informe destaca que la estrategia se repite: «Adquirir buques obsoletos, desplegarlos exclusivamente en rutas rusas y canalizar la propiedad a través de entidades de nueva creación sin historial operativo y con estructuras de propiedad reales opacas», señala.

Rusia se enfrenta a las limitaciones definitivas impuestas por Europa a la compra de su gas. A partir del 25 de abril se prohíben los contratos de importación de corto plazo, y desde el 1 de enero de 2027 los de largo plazo.

Para los contratos que estén en vigor a enero de 2027, la UE ha fijado que la ruptura de esos contratos sea por causa de fuerza mayor, lo que evitará que las empresas rusas acudan a los tribunales internacionales de arbitraje. Es el caso de lo que podría pasarles a Repsol y Naturgy, que tienen contratos de suministro de gas ruso hasta el año 2042.