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La España que Sánchez no contó en ‘La Revuelta’: un 10% de paro frente al 6,4% de la eurozona

Los récords no bastan para dar por resuelto el principal desafío de su mercado laboral

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

La entrevista de Pedro Sánchez con David Broncano sigue dando que hablar. Han pasado ya varios días desde que, el pasado 22 de octubre, el presidente del Gobierno acudiera a La Revuelta, el programa de RTVE presentado por Broncano, para ensalzar la evolución de la economía española. Sin embargo, algunas de las cifras que expuso requieren matices y no reflejan por completo la realidad económica del país.

En lo que respecta al empleo, el presidente recurrió a porcentajes contundentes para defender la gestión de su Gobierno, desde el supuesto 85% de los nuevos puestos de trabajo de la eurozona hasta el aumento del 66% del salario mínimo interprofesional (SMI).

Sin embargo, el balance resulta más complejo que el relato ofrecido en televisión. El presidente no especificó qué periodo estaba utilizando para calcular ese porcentaje, un dato imprescindible para verificarlo.

Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo trimestre de 2026 España sumó 505.000 ocupados, mientras que la eurozona añadió 746.000. Con esas cifras, el incremento español equivale aproximadamente al 67% del aumento neto del área. Lejos de ese 85% del que presume Sanchez.

La diferencia se hace todavía más visible cuando se amplía el horizonte temporal. Entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo trimestre de 2026 España sumó 1,512 millones de ocupados, frente a los 3,739 millones del conjunto de la eurozona. La aportación española fue del 40,4%. 

Y hay un dato que permite poner en duda el triunfalismo económico: Sanchez habló de la creación de empleo, pero no de la destrucción del mismo. En agosto de 2026, la tasa de paro española se situó en el 10%, frente al 6,4% de la eurozona. Es decir, el desempleo en España superaba en 3,6 puntos porcentuales la media de los países que comparten la moneda única. El contraste no borra los avances del mercado laboral, pero sí obliga a mirar más allá de los récords que reivindica el Gobierno.

Siguiendo con las comparaciones con la eurozona, Sánchez aseguró también que España está creciendo «tres veces más» que el conjunto de la moneda única. Sin embargo, los datos de Eurostat matizan esa afirmación: el PIB español creció un 2,6% en 2025, frente al 1,2% de la eurozona. Es decir, la economía española avanzó algo más del doble que la media europea, pero no llegó a triplicarla.

Además, el presidente dejó fuera de su relato otros indicadores relevantes, como la deuda pública, que alcanzó el 101,4% del PIB en el segundo trimestre de 2026. A ello se suma la inflación: en septiembre de 2026, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) se situó en el 5% en España, frente al 3,8% de la eurozona, una diferencia de 1,2 puntos porcentuales que refleja que, pese al crecimiento económico, el aumento de los precios sigue siendo más intenso en España.

Sánchez confunde empleo con afiliación

Sánchez también reivindicó que España cuenta con «22 millones y medio de personas trabajando y cotizando a la Seguridad Social», entre ellas más de diez millones de mujeres. Pero hay una diferencia estadística que conviene explicar: las afiliaciones a la Seguridad Social no equivalen necesariamente al número de trabajadores únicos, ya que una misma persona puede tener varias afiliaciones simultáneas si trabaja para distintos empleadores o combina actividades.

Y por último pero no menos importante, Sánchez afirmó que el salario mínimo interprofesional ha aumentado un 66% en los últimos ocho años. Es cierto sí, pero también es cierto que los precios han aumentado cerca de un 30% por lo que al descontar este efecto, la subida real del SMI se sitúa en torno al 30%.

Por ello, no basta con utilizar datos positivos para ganar las elecciones. El presidente debería contar tanto lo malo y lo bueno, y con una inflación al 5%, liderando la eurozona, el discurso más que triunfalista debería ser realista, reflejando que el crecimiento económico no elimina los desequilibrios que todavía arrastra España.