El último día de mercado se vive con absoluta tranquilidad en Valdebebas. Nada de teléfonos echando humo, reuniones de última hora, carreras por los pasillos ni operaciones pendientes de un fax que, además, pertenece ya a otra época. El Real Madrid llega al 1 de septiembre con todos los deberes hechos y con una certeza compartida desde hace semanas entre la dirección deportiva y José Mourinho: la plantilla está cerrada. No habrá fichajes de última hora ni tampoco se espera ninguna salida inesperada. El portugués tiene lo que quería.
De hecho, el mercado será lo último en lo que piense Mourinho este lunes. El entrenador ha citado a sus jugadores a las 17:00 horas en Valdebebas para comenzar a preparar el encuentro contra el Betis. Un partido señalado en rojo dentro del vestuario porque se considera la primera prueba importante del curso después de un inicio de temporada positivo. Será un paso adelante en cuanto a exigencia, aunque dentro del Real Madrid saben que el verdadero examen llegará poco después: el derbi contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Ahí Mourinho espera comprobar realmente dónde está su equipo.
Una plantilla construida para Mourinho
La tranquilidad de este último día de mercado se explica porque el trabajo se hizo mucho antes. El Real Madrid ha protagonizado uno de los veranos más activos de los últimos años, remodelando especialmente una defensa que necesitaba caras nuevas. Ibrahima Konaté, Marc Cucurella y Denzel Dumfries han cambiado por completo las posibilidades de Mourinho atrás, mientras que la llegada de Bernardo Silva le ha proporcionado ese futbolista inteligente, técnico y experimentado que reclamaba para el centro del campo. A ellos se suman Yan Diomandé y Carlos Espí, dos apuestas de presente y futuro que amplían las alternativas ofensivas.
Mourinho está satisfecho porque considera que tiene una plantilla larga, competitiva y con diferentes soluciones. El portugués quería aumentar la competencia interna, disponer prácticamente de dos jugadores por posición y, sobre todo, construir un grupo en el que nadie tuviese garantizado el puesto por su nombre. Esa meritocracia que ha implantado desde su llegada también necesitaba herramientas y ahora considera que las tiene. Puede cambiar los laterales, modificar el centro del campo, alterar el dibujo y encontrar diferentes perfiles en ataque sin que el equipo pierda potencial.
Además, el club también ha realizado muchas ventas. Gonzalo García, Nico Paz, Víctor Muñoz, Álvaro Rodríguez y Fran García han dejado casi 200 millones de euros en forma de ingresos dentro de las arcas del club. Además, se ha dado la carta de libertad a Ceballos y no se renovó a Carvajal y Alaba. El Real Madrid ha gastado mucho, pero también ha vendido como nunca, especialmente gracias al enorme valor generado por La Fábrica.
Nadie espera una sorpresa
Por eso, este 1 de septiembre será diferente en Valdebebas. Durante semanas pudieron aparecer oportunidades, rumores y nombres vinculados al Real Madrid, pero la postura interna no ha cambiado. Mourinho transmitió hace tiempo que no necesitaba nada más. Ni un centrocampista de última hora, ni otro defensa, ni una nueva pieza ofensiva. Tampoco quiere perder ahora a ninguno de los jugadores que forman parte de sus planes.
El entrenador considera que dispone de calidad, físico, experiencia, juventud y alternativas suficientes para competir por todo. Ahora quiere trabajar. Por eso, mientras en otros clubes se apuran las últimas horas buscando operaciones imposibles, en Valdebebas la única preocupación estará sobre el césped. A las 17:00 horas comenzará la preparación del Betis. El mercado, para el Real Madrid, terminó hace tiempo. Mourinho tiene lo que quiere.