Otro partido grande sin aparecer

Mbappé no cumple

El francés mide cada declaración, cada mensaje y hasta las camisetas que se pone, pero volvió a quedarse sin marcar diferencias en otro gran partido

No realizó un solo disparo a portería, perdió la batalla ante Cuti Romero y Hancko y pasó completamente desapercibido

Una derrota de escándalo

Mbappé
Mbappé. (Getty)

Kylian Mbappé está haciendo campaña por el Balón de Oro. Habla, lanza mensajes y controla cada movimiento público porque sabe que cualquier detalle puede influir en la carrera por el premio. Incluso evita ponerse camisetas cuando considera que pueden perjudicarle o vincularle políticamente, como sucedió en Elche, a pesar de que generó malestar en el club. Todo está medido. El problema es que el Balón de Oro se gana jugando al fútbol y actuaciones como la del Metropolitano no ayudan a su candidatura.

Mbappé volvió a desaparecer en un partido grande. El Real Madrid necesitaba que su estrella fuese desequilibrante ante el Atlético, pero el francés pasó por el derbi sin dejar huella. No marcó, no asistió y ni siquiera consiguió realizar un disparo entre los tres palos. Otra noche importante en la que se esperaba mucho de él y ofreció demasiado poco.

Aislado y desconectado

El bloque defensivo del Atlético provocó un cortocircuito total en el ataque madridista durante la primera mitad. Mbappé apenas recibió en situaciones ventajosas y nunca pudo explotar su velocidad. Completó 22 pases de los 27 que intentó durante los 90 minutos, pero casi todos lejos de las zonas donde realmente puede hacer daño.

Cuti Romero y David Hancko se impusieron en la batalla física. El delantero estuvo impreciso al decidir, perdió agresividad en los duelos y no encontró soluciones ante la intensidad de la defensa rojiblanca. Fue una de sus actuaciones más grises desde que llegó al Real Madrid.

La expulsión no lo explica todo

La expulsión de Dean Huijsen en el minuto 52 terminó de derrumbar el plan ofensivo del Real Madrid. La acción desembocó en el penalti del 1-0 y obligó al equipo de José Mourinho a replegarse. Con diez jugadores, Mbappé quedó completamente aislado en punta y apenas recibió balones en condiciones.

Es una explicación, pero no una excusa para todo. Antes de la expulsión tampoco había aparecido. De una estrella de su dimensión se espera que pueda fabricar algo por sí misma, especialmente cuando el partido se complica. Mbappé no lo hizo.

El Real Madrid solamente encontró el gol en el minuto 89, cuando Antonio Rüdiger aprovechó un saque de Bernardo Silva. Fue demasiado tarde para evitar la derrota por 2-1. Mbappé sigue hablando como un aspirante al Balón de Oro, pero en el Metropolitano no jugó como tal.

Además, no es la primera vez que Mbappé se queda a medias en una gran cita. El francés quiere ser reconocido como el mejor futbolista del mundo, pero para eso debe asumir el mando cuando el Real Madrid se juega los partidos que marcan una temporada. No basta con acumular goles en encuentros favorables ni con cuidar cada paso de su campaña personal. El Balón de Oro exige noches memorables, liderazgo y capacidad para decidir bajo presión. En el Metropolitano, cuando su equipo más lo necesitaba, Mbappé volvió a no estar.

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