No habrá regreso al Bernabéu de Mourinho. O, por lo menos, no será como lo querían la afición del Real Madrid y el entrenador portugués. Y es que el luso fue expulsado en el tramo final del encuentro que enfrentó a Benfica y los blancos en la ida del play off de la Champions, con doble amarilla tras protestar airadamente una decisión de François Letexier, árbitro de la contienda.
Mourinho interpretó que la falta que Vinicius cometió sobre Ríos era merecedora de amarilla y, por lo tanto, de expulsión, ya que el brasileño tenía una primera cartulina. El francés sólo pitó la infracción sin más castigo, lo que enfadó al entrenador portugués, que terminó siendo expulsado.
Mourinho regresará al Bernabéu por primera vez desde que dejó de ser entrenador del Real Madrid en 2013 el próximo miércoles para disputar la vuelta de esta eliminatoria, pero no se podrá sentar en el banquillo y su nombre no sonará por la megafonía del coliseo madridista, lo que le llevará a quedarse sin una ovación que, seguro, el madridismo le iba a dedicar.
Letexier también amonestó al propio Vinicius antes del lío monumental que detuvo el encuentro durante más de 10 minutos en el estadio Da Luz. Después del gol del brasileño, varios aficionados lanzaron objetos y mecheros al césped y luego se armó el lío cuando el delantero del Real Madrid acusó a Gianluca Prestianni de llamarle «mono», acto racista que obligó al árbitro a aplicar el protocolo de la UEFA.
Mourinho repite una imagen mítica
Como ocurrió con la expulsión de Mourinho en un Clásico en el Bernabéu, el técnico portugués se sentó en la parte baja de la grada justo detrás del banquillo del Benfica, algo que no sucederá en el estadio del Real Madrid, en el que ocupará uno de los palcos en comunicación directa con su segundo entrenador en el campo.