Thiago Pitarch afronta uno de los veranos más importantes de su todavía corta carrera. El centrocampista del Real Madrid, una de las grandes irrupciones de la cantera blanca durante la pasada temporada, sigue sin tener definido dónde jugará el próximo curso. De momento, toda su atención está puesta en el Europeo Sub-19 con la selección española. Después llegarán unos días de descanso y será entonces cuando, junto al club y a José Mourinho, empiece a decidir su futuro. Hoy por hoy, hay tres escenarios completamente abiertos.
La continuidad en el Castilla es una posibilidad, aunque en estos momentos parece la menos probable. El Real Madrid es consciente de que Pitarch ya ha demostrado estar preparado para retos mayores después de una campaña en la que pasó del juvenil al filial y acabó llamando a la puerta del primer equipo. No obstante, tampoco se puede descartar que arranque la pretemporada con el Castilla mientras se define definitivamente cuál será su hoja de ruta.
La segunda opción pasa por dar el salto definitivo a la dinámica del primer equipo. Es, probablemente, el gran objetivo del futbolista, aunque no será una decisión sencilla. Mourinho quiere analizar personalmente al canterano durante la pretemporada antes de tomar una decisión. Si convence al técnico portugués, podría continuar trabajando con la primera plantilla, como ya ocurrió durante el pasado curso, incluso manteniendo inicialmente ficha del filial para facilitar la gestión deportiva.
La tercera vía cobra cada vez más fuerza en Valdebebas. El Real Madrid valora seriamente una cesión, o incluso una operación con opción de compra y control futuro, para que el futbolista continúe creciendo con minutos de máximo nivel. El club considera que Pitarch es una apuesta estratégica y, en ningún caso, contempla perder el control sobre uno de los talentos con mayor proyección de La Fábrica.
Una explosión y una decisión
Su explosión durante la temporada 2025-26 no ha pasado desapercibida. Debutó con el primer equipo en la Champions, fue capaz de responder en partidos de máxima exigencia, acumuló minutos importantes en Liga y cerró el curso dejando muy buenas sensaciones. Ese crecimiento llevó al Real Madrid a blindarle hasta 2030 y a preparar su futuro ascenso definitivo a la primera plantilla con una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros.
Ahora, sin embargo, todas esas previsiones quedan aparcadas hasta que Mourinho emita su veredicto. El técnico portugués será quien decida si Pitarch está preparado para formar parte del nuevo Real Madrid desde el primer día o si lo más conveniente para su desarrollo pasa por seguir creciendo lejos del Santiago Bernabéu durante una temporada.