El sorteo de la Champions dejó sensaciones de todo tipo dentro del vestuario del Real Madrid. Como suele ocurrir en vestuarios de este calibre, cada jugador tiene sus preferencias y su propia valoración sobre los ocho rivales que tendrá que afrontar el conjunto blanco. Arsenal, Inter o Roma pueden gustar más o menos, pero hubo una cuestión en la que existió unanimidad absoluta: nadie quería viajar a Azerbaiyán. Evitar al Sabah y un desplazamiento de aproximadamente seis horas de ida y otras tantas de vuelta fue la noticia mejor recibida por los futbolistas.
No hubo, sin embargo, una expectación especial en Valdebebas durante el sorteo. Para los jugadores fue prácticamente un día más en la oficina. Mientras en Mónaco el ordenador de la UEFA iba definiendo los emparejamientos, algunos miembros de la plantilla todavía estaban entrenando, otros se encontraban trabajando en el gimnasio y otros estaban en la camilla. El entrenamiento transcurrió con absoluta normalidad y el vestuario no se reunió delante de una televisión para seguir una ceremonia larga que, además, consideran poco atractiva. Los ocho rivales apenas tardaron unos segundos en llegar a sus teléfonos móviles.
El viaje que nadie quería hacer
El Real Madrid terminó emparejado con Inter, PSV, RB Leipzig y LASK en el Santiago Bernabéu, mientras que tendrá que visitar a Arsenal, Roma, Shakhtar y AEK de Atenas. Precisamente las salidas concentran buena parte de la dificultad del calendario. El Emirates aparece como el escenario más complicado y el Olímpico de Roma tampoco será sencillo. A ello habrá que añadir el desplazamiento para enfrentarse al Shakhtar, cuya sede todavía está pendiente de confirmación definitiva. Apunta a Stamford Bridge, pero aún no es seguro al cien por cien.
Dentro del club, en cualquier caso, se entiende que el sorteo es equilibrado. El Real Madrid ha evitado algunos de los grandes gigantes europeos y tiene como objetivo innegociable terminar entre los ocho primeros para acceder directamente a los octavos y ahorrarse el playoff de febrero. Mourinho sabe que hacerse fuerte en el Bernabéu será fundamental para conseguirlo.
Mourinho y Diomandé tendrán sus reencuentros
El sorteo también ha dejado varios partidos con un componente emocional importante. José Mourinho volverá a encontrarse con dos clubes que marcaron profundamente su carrera. El Inter visitará el Bernabéu, permitiendo al portugués enfrentarse al equipo con el que conquistó el histórico triplete en 2010. Además, el Madrid viajará a Roma, donde Mourinho regresará para medirse a otro de sus antiguos equipos.
También habrá un partido especial para Yan Diomande. El RB Leipzig visitará el Santiago Bernabéu apenas unas semanas después de la salida del atacante rumbo al Real Madrid. Será su primer reencuentro con muchos de sus antiguos compañeros.
Pero en Valdebebas nadie quiere mirar demasiado lejos. Ni Arsenal, ni Inter, ni los reencuentros alteraron la rutina del equipo. Lo único que puso de acuerdo a todo el vestuario fue haberse ahorrado doce horas de avión para jugar en Azerbaiyán. En una temporada cargada de partidos, eso también cuenta.