Se acaba el invierno, empieza a oler a primavera, los títulos se empiezan a decidir y llega el momento de los de siempre. Y uno de los de siempre es Luka Modric. El hombre capaz de ganar seis Copas de Europa con el Real Madrid vuelve a convertirse en un jugador capital en un momento trascendental de la temporada. Tras confirmarse la lesión de Ceballos, que estará dos meses en la enfermería, el papel del croata dentro de la plantilla pasa de ser el de un actor secundario a un jugador protagonista.
Modric, el de siempre, sumará muchos minutos en el momento más importante de la temporada. Empezando por el duelo del martes, donde los blancos afrontarán la ida de los octavos de final de la Champions contra el Atlético de Madrid. Sin Ceballos, lesionado, y sin Bellingham, sancionado para este partido de ida, se abren de par en par las opciones de que el croata vuelva a ser titular en un partido de esta categoría, algo que este curso no ha sucedido hasta el momento.
Modric no ha sido titular en ninguno de los partidos denominados como importantes esta temporada, pero su situación apunta a cambiar en el derbi del Bernabéu. Sin Ceballos, Ancelotti necesita un cerebro y nadie piensa mejor que el croata. A nadie se le escapa que debe estar bien protegido por el físico de jugadores como Tchouaméni o Camavinga, pero todavía tiene fútbol en sus botas para afrontar bailes como el que podría vivir el próximo martes.
Modric esta temporada suma 1.809 minutos y ha participado en 40 partidos. Sólo se ha quedado sin ir convocado en dos encuentros y ha sido suplente y no saltó al terreno de juego frente a la Real Sociedad en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. Unos números que demuestran lo importante que es para Ancelotti. Ahora, está preparado para dar un paso más.
Modric ha llegado fresco a este tramo de la temporada. Sin lesiones y con rodaje, pero disponible para poder sumar minutos de calidad en partidos de máxima exigencia como el que enfrentará a Real Madrid y Atlético de Madrid en la máxima competición continental.
Un futuro por resolver
Modric y el Real Madrid tienen una charla pendiente para resolver su futuro. El croata acaba contrato el próximo 30 de junio y deberán decidir qué hace. En un primer momento, la idea de la entidad madridista era poner punto final a esta vinculación con un jugador que el próximo 9 de septiembre cumplirá 40 años, pero si termina la temporada a un gran nivel, la puerta de la continuidad no está ni mucho menos cerrada. Especialmente, si el curso que viene, Ancelotti sigue siendo el entrenador de la entidad madridista.
Luka Modric llegó al Real Madrid en el verano de 2012 procedente del Tottenham. Su fichaje marcó el comienzo de la segunda edad dorada en el club madridista. A pesar de las dudas iniciales sobre su capacidad para adaptarse al exigente estilo de juego de los blancos, el croata rápidamente demostró su valía, consolidándose como uno de los pilares fundamentales en el mediocampo del Real Madrid.
Desde sus primeros días, Modric cautivó a la afición con su calidad. Su capacidad para controlar el ritmo del partido y distribuir el balón se convirtieron en características distintivas que lo llevaron a ser un referente en el centro del campo.
La temporada 2013-2014 fue un antes y un después para Modric y el Real Madrid. Con Carlo Ancelotti como entrenador, el equipo ganó la deseada Décima. Luka desempeñó un papel crucial en ese logro, mostrando una madurez futbolística excepcional y liderando el mediocampo con maestría.
A medida que pasaban las temporadas, Modric continuaba elevando su nivel de juego. Su capacidad para recuperar el balón, su visión panorámica del campo y su capacidad para desequilibrar las defensas rivales con sus pases precisos lo convirtieron en un referente indiscutible en el esquema táctico del equipo.
Un 2018 para la historia
La temporada 2017-2018 fue el punto álgido en la carrera de Modric. No sólo lideró al Real Madrid hacia su tercera Champions consecutiva bajo la dirección de Zidane, sino que también fue pieza fundamental en el éxito de la selección croata durante el Mundial, donde alcanzaron la final por primera vez en su historia. El madridista fue galardonado con el Balón de Oro.
A pesar de los altibajos del Real Madrid en las temporadas siguientes, Modric se mantuvo como un faro de consistencia y excelencia. Su liderazgo en el campo y su capacidad para marcar la diferencia en los momentos cruciales continuaron siendo invaluables para el equipo.
La temporada 2021-2022 fue testimonio del legado duradero de Modric en el Real Madrid. A pesar de su edad, continuó siendo una pieza clave en el esquema de Ancelotti, aportando experiencia, calidad y liderazgo. Contribuyó notablemente a la consecución del título de La Liga esa temporada, agregando otro trofeo a su impresionante colección de títulos con el club.
El curso pasado le costó, pero finalmente se terminó adaptando a su papel de suplente. Sumó desde otro apartado para contribuir a que el Real Madrid ganase la Liga, la Supercopa de España y la Champions. La Decimoquinta y la sexta para el croata. Además, ha ganado dos títulos más, como son la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental que los blancos conquistaron el pasado 18 de diciembre en Qatar contra Pachuca.