Carlos Espí ya está en el radar de Luis de la Fuente. Y no es algo nuevo. El delantero del Real Madrid lleva tiempo muy presente en los planes del seleccionador español, que ya le incluyó en la prelista de 50 jugadores previa al Mundial después de su sobresaliente temporada con el Levante. No terminó entrando en la convocatoria definitiva que acabó proclamándose campeona del mundo, pero su nombre continúa marcado en rojo de cara al futuro.
De la Fuente es plenamente consciente de que, si existe una posición en la que España debe buscar alternativas, ésa es la del delantero. La Selección tiene prácticamente todas sus líneas dobladas y un bloque muy consolidado, pero la posición de ‘9’ invita a mirar hacia el futuro. Mikel Oyarzabal es un fijo para el seleccionador y su rendimiento con España le convierte en una pieza indiscutible, mientras que lo normal es que Borja Iglesias, campeón del mundo, vaya perdiendo presencia en las próximas convocatorias.
Y ahí aparecen dos nombres por encima del resto: Gonzalo García y Carlos Espí. Dos delanteros jóvenes, españoles y con características diferentes que están llamados a pelear por hacerse con ese espacio que se abre en la campeona del mundo.
Espí ya llamó a la puerta antes del Mundial
El nombre de Carlos Espí no ha aparecido ahora en los informes de la Federación. De la Fuente ya le tenía muy controlado durante su etapa en el Levante. Su rendimiento le permitió colarse en la prelista previa al Mundial, una demostración evidente de que estaba muy cerca de recibir la llamada de la Absoluta. Además, su recorrido por las categorías inferiores de España provoca que en Las Rozas le conozcan perfectamente.
Ahora, su llegada al Real Madrid multiplica el foco. Espí ha aterrizado en uno de los escenarios más exigentes posibles y ha tardado muy poco en responder. Su aparición decisiva ante el Espanyol supone otro argumento para un delantero que sabe que cada minuto de blanco puede acercarle un poco más a la selección.
Pero no será únicamente el escudo el que determine sus opciones. De la Fuente busca rendimiento y, sobre todo, alternativas. Y Espí puede ofrecerle algo diferente.
Un perfil diferente para la campeona del mundo
Con 1,94 metros, Espí es un delantero de área, poderoso físicamente y con una enorme capacidad para atacar los centros laterales. Un ‘9’ más clásico que permitiría a España cambiar el registro cuando los partidos se atascan ante rivales encerrados.
Su juego aéreo puede convertirse en un recurso especialmente interesante para una Selección que cuenta en las bandas con futbolistas capaces de generar constantemente situaciones de uno contra uno y centros al área. También ha demostrado tener facilidad para entrar en los partidos y generar peligro en pocos minutos, una cualidad muy valorada en el fútbol de selecciones.
A sus 21 años, además, tiene margen para crecer. De la Fuente le conoce, ya pensó en él para el Mundial y sigue pendiente de su evolución. Ahora la pelota está en el tejado de Espí. Si consigue minutos y goles en el Real Madrid, la llamada de la absoluta puede estar cada vez más cerca.