Ya no hay marcha atrás. Llegado a estas instancias al Real Madrid no le queda otra que pelear por ganar la Copa del Rey. Los blancos, que cuando comienzan esta competición la ven como la presa más débil, una vez llegados a semifinales, es decir, a tres partidos de levantar un trofeo, cambia totalmente el paradigma del campeonato copero. Ahora, haciendo bueno es eslogan del torneo, se puede decir que la Copa ya sí mola por Valdebebas.
El Real Madrid está a dos partidos de jugar una final y quiere estar el próximo 26 de abril en Sevilla para medirse a Barcelona o Atlético de Madrid en una final que apunta a ser vibrante. La competición copera ha crecido en importancia y ahora Ancelotti y sus hombres harán un esfuerzo mucho mayor para no fallar.
El Real Madrid ha aprovechado estos partidos para hacer rotaciones. Para tener el menos desgaste posible. El ejemplo perfecto fue contra el Leganés, donde el italiano apostó por una pareja de centrales inédita formada por Raúl Asencio y Jacobo Ramón. Ese encuentro lo terminó ganando el conjunto blanco con un gol de Gonzalo.
Al principio de la competición, la Copa del Rey no era el primero de los objetivos del Real Madrid. Obviamente, de puertas hacia afuera, nadie reconocía que fuese un marrón, pero dentro del club se miraba de otra manera. El propio Ancelotti defendió este torneo en la previa del duelo contra la Deportiva Minera de dieciseisavos de final, pero sólo era el discurso que se debía mantener.
Cuando la Copa ‘molestaba’ al Real Madrid
«La Copa del Rey no es problema hasta que te quedas fuera. Cuando te quedas fuera de la Copa es un problema porque el Real Madrid intenta pelear todas las competiciones. El problema será si salimos de la Copa del Rey. En los últimos años, ha salido muy bien esta competición para nosotros y jugar la final es algo muy bonito. El objetivo es llegar a la final, como siempre», aseguraba el italiano ante los periodistas.
El discurso cambiaba de puertas hacia dentro. Obviamente, caer en Cartagonova contra la Deportiva Minera, rival de Segunda RFEF, cuarta categoría del fútbol español, hubiese provocado un cataclismo en el club blanco. Pero después de esta eliminatoria sí se podía escuchar eso de «si parece un accidente…».
No obstante, el destino no quiso que el Real Madrid pudiese tener este «accidente». Los blancos jugaron en octavos contra el Celta en el Bernabéu y, aunque con más apuros de los esperados, se vieron obligados a ganar. Y en cuartos, Ancelotti apostó por un once de mínimo riesgo en Butarque y a los madridistas le salió bien. Ahora, sólo vale seguir ganando.