David Alaba volverá a cruzarse con España. El capitán de Austria será el gran líder de la selección centroeuropea en los dieciseisavos de final del Mundial, un partido muy especial para un futbolista que acaba de poner fin a su etapa en el Real Madrid y al que en Valdebebas sólo tienen palabras de admiración. «Es un tío fenomenal. Humilde, muy callado y respetuoso. Jamás ha dado el menor problema. Y enseguida asumió con una honestidad máxima, tras su lesión grave, que su papel en el equipo iba a ser de apoyo, de ayuda», explican a OKDIARIO desde el club blanco.
Alaba siempre ha sido uno de esos futbolistas que suman dentro y fuera del terreno de juego. Nunca levantó la voz, nunca creó un conflicto y siempre puso al equipo por delante de cualquier interés personal. Tras la grave lesión de rodilla que sufrió hace dos temporadas, entendió que ya no podía tener el mismo protagonismo y aceptó con absoluta naturalidad convertirse en uno de los líderes del vestuario. Ese comportamiento terminó por ganarse todavía más el respeto de todos en el Real Madrid.
Ahora, a sus 34 años, afronta uno de los retos más importantes de su carrera. Será el encargado de intentar frenar a una España que llega lanzada tras finalizar primera de grupo y que parte como favorita. Pero nadie en la expedición española se fía de un futbolista que conoce perfectamente este tipo de escenarios y cuya jerarquía sigue siendo enorme.
En este Mundial, Alaba ha vuelto a demostrar que, incluso sin estar al cien por cien físicamente, sigue siendo imprescindible para Austria. Ha disputado los tres partidos de la fase de grupos como titular, aunque en ninguno completó los 90 minutos. Ralf Rangnick ha gestionado cuidadosamente sus cargas para tenerle fresco en las eliminatorias. Jugó 59 minutos en la victoria frente a Jordania, 67 contra Argentina y 62 en el empate ante Argelia que certificó el pase de Austria a los dieciseisavos de final. En ese encuentro, además, dejó una asistencia para Marko Arnautovic.
Sus números reflejan la importancia que tiene para el juego de Austria. Acumula 188 minutos, una asistencia y un espectacular 92% de acierto en el pase, con 141 envíos completados de 152 intentos. Además, no ha cometido una sola falta ni ha visto ninguna tarjeta en todo el campeonato. Es el primer organizador del equipo desde la defensa y el futbolista que da sentido a la salida de balón del conjunto de Rangnick.
El último gran torneo del líder de Austria
Para Austria, David Alaba es mucho más que un futbolista. Es el gran símbolo de toda una generación y el capitán que ha devuelto al país a la élite del fútbol mundial. Su liderazgo trasciende lo deportivo. Desde que debutó con apenas 17 años se convirtió en el rostro de la selección y hoy supera ampliamente el centenar de internacionalidades, además de haber sido elegido diez veces Futbolista Austriaco del Año, un récord absoluto.
Su importancia quedó demostrada incluso cuando no podía jugar. Durante la Eurocopa de 2024, gravemente lesionado de la rodilla, Rangnick decidió incluirle igualmente en la expedición como capitán no jugador para que ejerciera de líder desde el vestuario. Su influencia sobre el grupo era demasiado grande como para dejarle en casa.
Este Mundial también tiene un componente emocional para Alaba. Ha liderado el regreso de Austria a una fase eliminatoria mundialista, algo que el país no conseguía desde hacía décadas, y sabe que puede estar disputando su última gran competición internacional. Por eso afrontará el duelo frente a España con la ambición de seguir haciendo historia.
Cuatro Champions y una despedida ejemplar
La etapa de David Alaba en el Real Madrid terminó este verano, pero dejó una huella profunda tanto por su rendimiento como por su comportamiento. Llegó en 2021 procedente del Bayern y su adaptación fue inmediata. Formó una pareja espectacular junto a Éder Militao y conquistó en su primera temporada Liga, Supercopa de España y Champions, dejando además para el recuerdo la ya icónica celebración levantando una silla tras una de las grandes remontadas europeas del Santiago Bernabéu.
En la siguiente campaña mantuvo su papel como uno de los líderes de la defensa y añadió a su palmarés un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y una Copa del Rey, demostrando además su enorme polivalencia como central y lateral izquierdo.
La grave lesión de ligamento cruzado sufrida en diciembre de 2023 cambió por completo el rumbo de sus últimos años como madridista. Aun así, formó parte del equipo que conquistó otra Liga y otra Champions, elevando a cuatro el número de Copas de Europa de su carrera. Tras una larga recuperación, regresó para ayudar al grupo desde un rol mucho más secundario, siempre con una profesionalidad absoluta.
Ahora, ya como ex jugador del Real Madrid, buscará eliminar a España para prolongar el sueño de Austria. En Valdebebas le desean toda la suerte del mundo… salvo durante noventa minutos.