Curiosidades

La reflexión de William Shakespeare, escritor, sobre el amor: «Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

William Shakespeare, nacido en Stratford-upon-Avon en abril de 1564, es considerado el dramaturgo y poeta más influyente de la literatura en lengua inglesa y una de las figuras más importantes de la historia de las letras universales. Hacia finales de la década de 1580 se trasladó a Londres, donde comenzó a trabajar en el mundo del teatro como actor, dramaturgo y posteriormente socio de una importante compañía teatral. En pocos años se convirtió en uno de los escritores más reconocidos de la ciudad.

Su producción literaria supera la treintena de obras teatrales, además de sonetos y poemas narrativos. Durante sus primeros años destacó por sus comedias y dramas históricos, mientras que en la primera década del siglo XVII alcanzó su máxima madurez con tragedias como «Hamlet», «Otelo», «Macbeth» y «El rey Lear». También escribió la célebre historia de amor de «Romeo y Julieta».

La reflexión de William Shakespeare sobre el amor

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer; no has amado». Esta  frase pertenece a la comedia «Como gustes» («As You Like It»), concretamente al acto II, escena IV. Con estas palabras, William Shakespeare expresa una idea que ha perdurado durante siglos: el amor tiene la capacidad de hacer que las personas actúen de manera impulsiva o poco racional. Cuando alguien está enamorado, es habitual dejarse llevar más por las emociones que por la lógica, dando lugar a pequeños gestos, decisiones o situaciones que, vistas con el tiempo, pueden parecer auténticas locuras.

Sin embargo, el mensaje va mucho más allá de esos actos espontáneos. Shakespeare sugiere que amar implica abrirse por completo a otra persona, asumir ciertos riesgos emocionales y atreverse a salir de la zona de confort. El amor invita a vivir experiencias nuevas, a mostrar la parte más vulnerable de uno mismo y, en ocasiones, a hacer cosas que jamás se habría imaginado.

Eso sí, esta reflexión no debe interpretarse como una invitación a perder el sentido común. Una cosa es dejarse llevar por los sentimientos y otra muy distinta renunciar al respeto propio o aceptar comportamientos que puedan resultar perjudiciales. El amor sano no exige sacrificar la dignidad ni tolerar situaciones dañinas.

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