Curiosidades
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La psicología sugiere que cuando celebramos un gol de España, en nuestro cerebro se activa un mecanismo de recompensa y euforia colectiva

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Tras el pitido final que le dio el pase a cuartos de final a España frente a Portugal tras un partido igualado, muchas personas experimentaron una mezcla de alivio, euforia y orgullo. La tensión acumulada durante los noventa minutos dio paso a abrazos, gritos y lágrimas de emoción, reflejando la intensidad con la que se vivió el encuentro.

Es importante también que el cerebro experimente la desconexión de la rutina y, cuando se marca un gol, nuestro cerebro vive en una fiesta química y se enciende una red de emociones compartidas. Cuando el balón entra en la red, se libera la dopamina, una sustancia que nos genera placer y felicidad, por lo que el cuerpo lo celebra como si lo hubieras marcado tú mismo.

Al ver a otras personas saltando y gritando alrededor, también se activan las neuronas espejo. Esto te permite sentir la misma alegría que sienten los demás. Tu cerebro también libera oxitocina, una sustancia conocida por crear lazos afectivos, que es la responsable del sentimiento de hermandad entre aficionados (vínculos parecidos a los del amor), y otra sustancia llamada noradrenalina, que potencia la activación física y la atención.

Celebración selección española. (Europa Press)

Intensidad de la celebración

La intensidad de la celebración se explica por la acumulación de la tensión durante la jugada. El cerebro anticipa el desenlace y activa un sistema de alerta constante: «¿Entrará?», «¿lo atajará?», «¿nos salvamos?». Cuando finalmente llega el gol, se libera una carga abrupta de alivio y recompensa.

Más allá de la celebración, la ciencia asegura que las emociones compartidas tienen efectos positivos en la salud mental y fortalecen la cohesión social. El fútbol, y especialmente en los Mundiales, se convierte en un fenómeno que hace que la frontera entre protagonista y espectador se diluya y que los goles se graben como un recuerdo imborrable.