Curiosidades
Consejos del hogar

Los expertos en ahorro energético coinciden: si apagas las luces cada vez que sales de una habitación pensando que estás ahorrando, no siempre funciona así

  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

Apagar las luces al abandonar una habitación es un hábito que genera debate en muchos hogares en relación con su gasto energético. Los expertos señalan que la clave está en distinguir el tipo de bombilla que proporciona la luz. No todas funcionan igual y conocer sus características puede ayudar a tomar mejores decisiones sobre el uso de la iluminación. La clave está en que cada tecnología tiene un consumo energético y una vida útil diferentes.

Algunas bombillas soportan sin problemas los encendidos y apagados en cortos periodos de tiempo, pero en otras esta práctica puede reducir su duración. Por ello, los expertos señalan que conviene tener en cuenta tanto el tipo de iluminación como el tiempo que se va a permanecer fuera de la habitación.

Las bombillas LED permiten apagar la luz sin preocuparse por su desgaste

Este tipo de bombillas son las más eficientes energéticamente hablando. Transforman la mayor parte de la energía que consumen en luz y pueden gastar hasta un 90% menos que las bombillas incandescentes tradicionales. Además, encenderlas y apagarlas con frecuencia apenas afecta a su rendimiento o durabilidad, por lo que se pueden apagar al abandonar la habitación. Su vida útil ronda las 25.000 horas. Aun así, no se recomienda mantenerlas encendidas cuando no son necesarias.

Las bombillas fluorescentes compactas, conocidas como CFL, también permiten ahorrar energía y tienen una eficiencia aproximada del 85%. Su vida útil media es de unas 8000 horas, aunque encenderlas y apagarlas con frecuencia puede acortarla. Por ello, se aconseja apagarlas si la habitación va a quedar vacía durante más de 15 minutos. El pico de energía inicial al encenderlas no implica un mayor consumo eléctrico.

Las halógenas y las incandescentes consumen más energía

Las bombillas halógenas son más eficientes que las incandescentes tradicionales, pero quedan por detrás de las LED y las CFL. Entre el 80% y el 90% de la energía que consumen se transforma en calor. Su vida útil se sitúa entre las 1000 y las 2000 horas, por lo que se recomienda apagarlas cuando la habitación esté desocupada.

Las bombillas incandescentes clásicas son las menos eficientes. Solo convierten alrededor del 10% de la energía en luz, mientras que el resto se transforma en calor. Su duración oscila entre las 750 y las 1.000 horas.

Para reducir la factura, sustituir las bombillas convencionales por LED puede suponer un ahorro aproximado de unos 72 euros durante la vida útil de una bombilla. También ayudan los reguladores de intensidad, los temporizadores y los sensores de movimiento, así como aprovechar la luz natural, iluminar únicamente las zonas necesarias, limpiar las bombillas y utilizar sistemas inteligentes que apaguen las luces cuando ya no hagan falta.