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Edgar Allan Poe, poeta y escritor estadounidense del siglo XIX: «Todas las obras de arte deben empezar por el final»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Fenómenos de las letras como el Nobel Gabriel García Márquez dieron grandes consejos a los escritores, pero fuera de la literatura hispana también se han hecho buenas reflexiones sobre las novelas. Es el caso de Edgar Allan Poe.

El famoso escritor estadounidense del siglo XIX nos regaló, casi sin saberlo, un consejo fundamental para escribir: «Todas las obras de arte deben empezar por el final».

Hay que tener en cuenta que Edgar Allan Poe no sólo es famoso por sus historias oscuras, sino por tener una forma muy particular de entender la creación y la literatura. Para él, antes de avanzar, el autor debe saber a dónde quiere llevar al lector.

Edgar Allan Poe, escritor de EE.UU., defendió que el arte debe empezar por el final

Siempre es interesante leer las reflexiones sobre literatura de los grandes escritores, pero la frase «Todas las obras de arte deben empezar por el final» tiene más relevancia porque funciona casi como un taller.

Poe no habla de empezar a leer por el desenlace, sino de crear con un destino claro desde el primer paso. En una historia, eso significa que cada escena, cada imagen y cada giro deberían empujar hacia un efecto final. No vale escribir a ciegas y esperar que el cierre arregle lo anterior.

Esa idea resulta muy reconocible en Poe porque sus relatos suelen trabajar con una tensión muy calculada. El lector entra en un ambiente extraño, a veces inquietante, y todo parece avanzar hacia un golpe final que ya estaba preparado desde el principio.

El escritor estadounidense plantea una manera de escribir que no depende sólo de la inspiración, sino de la arquitectura interna del texto. En poesía, en relato o incluso en una obra visual, el final marca el sentido de todo lo anterior. Si el creador sabe qué impresión quiere dejar, puede ordenar mejor el camino.

Cómo aplicar los consejos de Edgar Allan Poe en el arte y en la escritura

La frase de Poe sirve para explicar la diferencia entre que una obra pueda parecer espontánea y que no esté pensada al detalle.

En literatura, empezar por el final equivale a elegir antes el efecto. ¿Quiere el autor inquietar, conmover, sorprender o dejar una duda? A partir de ahí, todo lo demás gana foco.

Esto se nota especialmente en el relato corto, un género en el que Poe destacó especialmente. Al tener menos espacio que una novela, cada elemento pesa más: el tono, el ritmo, el punto de vista y la última imagen.

El lector quizás no ve esa maquinaria mientras lee. De hecho, lo ideal es que no la note. Pero la siente; una buena obra parece avanzar con naturalidad hacia un desenlace que, al llegar, ilumina lo que había ocurrido antes.

Quién fue Edgar Allan Poe, el escritor estadounidense que marcó el terror moderno

Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de enero de 1809 y murió en Baltimore el 7 de octubre de 1849. Fue escritor, poeta, crítico, periodista y editor estadounidense, vinculado al Romanticismo.

Su nombre quedó unido para siempre al relato corto, al misterio y a la literatura gótica. También se le considera una figura clave del cuento detectivesco, con obras como Los crímenes de la calle Morgue.

Entre sus textos más conocidos figuran El cuervo, El gato negro, El corazón delator, La caída de la Casa Usher, El pozo y el péndulo o La carta robada.

Además, se considera que su obra abrió el camino a una forma moderna de entender el miedo: menos basada en monstruos externos y más centrada en la mente, la culpa, la obsesión y la percepción alterada.

Poe intentó vivir de la escritura en una época en la que eso resultaba especialmente difícil. Su carrera mezcló poesía, narrativa breve, crítica literaria y trabajo en revistas, y su vida estuvo marcada por los problemas económicos y las pérdidas personales.

Murió con sólo 40 años, pero su influencia siguió creciendo. Hoy su nombre aparece asociado al terror literario, al suspense, al relato policial y a una idea muy exigente del arte.